publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 23 de diciembre de 2005

OPERACIONES ILEGALES EN CENTRAL NUCLEAR DE LENINGRADO TERMINAN EN FATALIDAD

La planta de fusión de ECOMET-S para reprocesamiento de desechos metálicos radioactivos ubicada en las instalaciones de la central nuclear de Leningrado sufrió un nuevo accidente el 15 de diciembre a las 3 de la madrugada que resultó en la muerte de un joven.

(640.5738) WISE Ámsterdam - Una explosión en el horno calentado eléctricamente arrojó metal fundido, a una temperatura de 1200°C, sobre tres operarios, uno de los cuales, Vitaly Lanbrozo de 33 años de edad, falleció posteriormente debido a las lesiones. Los otros dos hombres de 22 y 32 años sufrieron quemaduras en el 90% del cuerpo y permanecen en estado extremadamente grave en hospitales de la zona.

Un vocero de la central cercana a la ciudad de Sosnovy Bor, al oeste de la ciudad de San Petersburgo, manifestó que la explosión se había producido al violarse las normas de producción. Pero el hecho es que ECOMET-S jamás ha observado ninguna norma y que, lamentablemente, este accidente fue el resultado inevitable de las operaciones temerarias que se permiten continuar sin control por parte de las autoridades estatales y nacionales a pesar de los requerimientos formulados por grupos ambientalistas y residentes locales para que se suspendan las actividades en la central.

Hasta el momento, no se ha confirmado la causa de la explosión pero a medida que aumentan las especulaciones, la Fundación Bellona de Noruega ha dado a conocer que la principal ecologista de Sosnovy.
Bor, Nataly Malevannaya, explicó que se supone que respondería a una violación de los procesos técnicos que rigen la operación de equipos. Antes de cargar el metal radioactivo en el horno se lo debe cortar para eliminar las cavidades de aires que, al calentarse, pueden causar una explosión. Se conformará una comisión especial para determinar la causa.

Sin autorización
Se permite a ECOMET-S, compañía de capital privado, operar sin contar con un estudio de impacto ambiental estatal (EIAE) para el diseño o la construcción de la central y si bien Green World y Greenpeace, entre otros, informaron al respecto a los fiscales de estado en varias ocasiones, las autoridades no tomaron ninguna medida. En efecto, tras el lamentable accidente el fiscal de estado adjunto Miklina comentó que no había habido fundamentos para iniciar acciones legales contra la compañía al mismo tiempo que admitió que se le había permitido funcionar sin haber realizado el correspondiente EIAE. Cualquiera hubiera pensado que el hecho de no cumplimentar con las exigencias obligatorias antes de la construcción constituiría una causal suficiente pero aparentemente no es así.

La central se construyó con la ayuda de una inversión de USD 50 millones por parte de Gazprombank, integrante del monopolio de petróleo y gas de Rusia Gazprom. En febrero de 2002, Valery Lebedev, Vice Ministro de Energía Atómica, firmó la ley que permitió a ECOMET-S comenzar a funcionar con pleno conocimiento de que no se había aprobado ningún EIAE e incluso que ni siquiera se había realizado. Al ser entrevistado por Bellona Web en octubre de 2003, el entonces director de ECOMET-S, Mikail Voronkov, manifestó que los abogados de la compañía estaban trabajando para obtener las aprobaciones necesarias. Aún no se han recibido los documentos…¿tal vez porque que la central no cumple con los requerimientos?

Si la central hubiera estado regulada, la licencia otorgada habría estipulado, entre otras cosas, que instrumentara planes de emergencia y habría previsto pautas sobre niveles apropiados de emisiones. Los Documentos a los que Bellona y Greenpeace pudieron acceder indican que no existieron tales planes y, puesto que las autoridades no mostraron ningún interés, no es ninguna sorpresa que la compañía ni siquiera haya iniciado planes por iniciativa propia.

Niveles de radiación
La agencia nuclear rusa, Rosenergoatom o Rosatom (anteriormente conocida como Minatom) no tardó en informar que no se había liberado ningún tipo de radiación. Según la agencia, el reactor nuclear (uno de los cuatro existentes) más próximo a la central de fundición (que según declaraciones oficiales se encuentra a 1km) estaba en reparación por lo tanto no se encontraba en funcionamiento en el momento de la explosión. El activista ambientalista local Oleg Bodrov de Green World manifestó que en realidad la central estaba construida a 700 metros del reactor y a sólo 50 metros de un contenedor de desechos radioactivos.

En un principio se cuestionó la aseveración de que no se había liberado radiación dado que no había ninguna confirmación independiente y la población local, completamente desprovista de confianza en sus autoridades, mostraba indicios de pánico. En el 2002 el laboratorio ecológico regional que monitorea de forma permanente los niveles de radiación en u radio de 30km de la central nuclear fue cerrado por la agencia nuclear, luego cerró Minatom cuando se interrumpió su financiamiento. El laboratorio había funcionado durante 30 años. El funcionario de relaciones públicas de ECOMET-S dijo que no se habían dañado los filtros de ventilación encargados de atrapar las partículas radioactivas del horno eléctrico, lo que significaba que no se había liberado radiación y agregó que, de todos modos, al momento del accidente en el horno sólo había metal no-radioactivo. Desde entonces Green World ha podido medir el fondo gamma y ha confirmado que los niveles corresponden al nivel de fondo, de 15 a 18 microentgens por hora. Bodrov informa además que el edificio que aloja el horno no resultó dañado visiblemente.

Vladimir Slivyak de Ecodefense (WISE Rusia) reveló que, si bien gran parte de los medios internacionales cubrieron la noticia de la explosión, un funcionario ruso del Ministerio de Asuntos Exteriores y parte de una delegación oficial presente en el foro de las NU sobre energía para desarrollo sustentable (Ginebra, 15 y 16 de diciembre) negaron que hubiera existido un accidente durante una discusión plenaria sobre un documento que proponía la energía nuclear como opción para el desarrollo sustentable. En efecto, al ser interrogado por Ecodefense, el funcionario manifestó ante la sesión plenaria de la asamblea de las NU que no había ocurrido ningún accidente y que no podía confiarse en las ONGs. Es interesante ver la semejanza de esta respuesta a la que dieron las autoridades en 1986; a casi 20 años, el instinto fundamental de algunos funcionarios rusos permanece intacto.

Seguridad negligente
La central ECOMET-S reprocesa desechos metálicos radioactivos que en su mayoría proceden -según se dice- de la misma central nuclear de Leningrado aunque se sabe que allí también se procesa metal de otras procedencias lo que permite a la compañía generar ingresos a través del reprocesamiento como así también de la venta de metal fundido. No hay controles sobre los productos que se pueden fabricar con este metal;
ECOMET-S lo puede vender como metal limpio para la fabricación de cualquier producto de uso doméstico.

Este no es el primer accidente serio que ocurre en la central. En agosto del 2002, un incidente similar hirió a 2 trabajadores después de que también ellos resultaran quemados por metal fundido que se derramó de un horno. Además ha habido otros incidentes en la central en el 2003, uno de ellos causado por equipo de medición defectuoso.

Un operario anónimo dijo a Green World que los operarios a menudo debían arriesgar sus vidas puesto que estaban obligados a violar regulaciones de seguridad al tener que usar herramientas y equipo defectuosos que los mismos operarios 'reparaban'. El operario agregó que la falta de filtros de aire (para la extracción de contaminantes) implicaba que el personal ingería los gases y partículas que contienen radionúclidos y al término de una hora de trabajar en tales condiciones, sentían nausea y dolor de cabeza mientras que los ojos les lloraban profusamente. Se decía que la vestimenta 'protectora' estaba tan deteriorada que una simple chispa bastaba para hacerlas prender fuego; se permitía el acceso de vehículos de transporte de material radioactivo a la unidad sin tratamiento ni controles radiológicos; las pausas para comer se hacían en el edificio de producción junto al metal contaminado y, a veces, los puntos de control sanitario estaban cerrados por lo que el único recurso con el que contaban los operarios al final de la jornada de trabajo era una ducha de agua fría. De esta manera trasladaban suciedad radioactiva hacia sus hogares y familias.

Las autoridades de regulación nuclear estatal de Rusia no tendrían que haber esperado hasta que ocurriera la muerte de un operario para asegurarse de que la compañía cumple las normas legales, en lugar de prescindir abiertamente de las regulaciones y alentar una lamentable cultura de seguridad, si es que incluso pueda decirse que exista algún tipo de seguridad en ECOMET-S. Un hombre murió y esperamos que ahora se tome alguna medida para garantizar que nunca más vuelva a ocurrir. Lamentablemente, debido a la actitud mostrada por las autoridades hasta la fecha, es de temer lo peor: que absolutamente nada cambie.

Fuentes: Boletín Báltico de Green World, Nº 89, 20 de diciembre de 2005; Ecodefense, vía e-mail, comunicado de prensa de Greenpeace Rusia, Bellona, Aljazeera y CBS News, 16 de diciembre de 2005

Contacto: WISE Russia o Green World: P.O. Box 93/7, Sosnovy Bor 188544, Leningrad Oblast, Russia
Tel/Fax: +7 81369 72991
E-mail: bodrov@sbor.net
Web: www.greenworld.org.ru




--
-
  inicio > boletín > buscar > quiénes somos > vínculos > contenido
-
---