publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 18 de noviembre de 2005

ESTUDIO RUSO SOBRE Y RADIACIÓN DE DOSIS BAJA

Un nuevo estudio realizado principalmente por científicos rusos con la colaboración de científicos estadounidenses, ha corroborado los hallazgos de estudios previos demostrando que ninguna dosis de radiación, sea o no baja, puede considerarse segura.

(638.5732) WISE Ámsterdam - En el Monitor Nuclear WISE/NIRS nº 632, presentamos las conclusiones del Informe VII (BEIR VII) sobre los Efectos Biológicos de la Radiación Ionizante realizado por la Academia Nacional de Ciencias de los EE.UU. (ANC), en el cual se manifestaba que ninguna dosis de radiación es segura para los seres humanos. Asimismo daba a conocer que incluso los rayos-x pueden resultar entre 2 y 3 veces más peligrosos que otras formas de radiación y demostraba que la radiación de fondo, a excepción del radón, es responsable de una incidencia de cáncer en 1 a 100 personas, lo que equivales a 60 millones de personas en todo el mundo. (Ver el artículo 632.5701 del Monitor Nuclear WISE/NIRS, "U.S. Radiation panel: no radiation dose safe" [Panel estadounidense sobre radiación: ninguna dosis de radiación es segura].)

El estudio ruso publicado recientemente analizó una cohorte de casi 30.000 personas de 41 poblaciones ubicadas sobre las márgenes del río Techa en la región de los Urales en el sur de Rusia. Los desechos radioactivos procedentes de la central Mayak, arrojados entre fines de la década del 40 y la década del 50 contaminaron el Techa que, alimentado por el lago artificial cercano Karachai, se extiende por unos 240 Km a través de zonas rurales de los oblastos de Chelyabinsk y Kurgan.

La historia contaminante de Mayak
La central Mayak, a aproximadamente 100 km al norte de la ciudad de Chelyabinsk comenzó a operar un reactor nuclear reactor y una central de separación de plutonio en 1948. Se sabe que la separación de plutonio genera vastas cantidades de desechos líquidos y se estima que la central Mayak arrojó unos 76 millones de metros cúbicos de desechos radioactivos en el río Techa entre 1949 y 1956; sin embargo, las mayores cantidades se arrojaron entre enero de 1950 y diciembre de 1952. Se dijo que los niveles de radiación (aprox. 120 millones de curies) procedentes de estronsio-90 y cesio-137 de radionúclidos de vida media larga eran 2,5 veces el total de las emisiones de Chernobyl. Un informe de 1990 del Concejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC, según su sigla en inglés) descubrió incluso podían detectarse rastros de desechos hasta en el océano Ártico.

Además de arrojar desechos radioactivos al río Techa, Mayak causó otros desastres. En 1957, se rompió el sistema de refrigeración ocasionando la explosión de uno de los tanques que contenía agua contaminada y la consiguiente liberación de 20 millones de curies de radioactividad a la atmósfera y la contaminación de 23.000 km cuadrados. Diez años después, una sequía expuso el lecho del lago Karachai y un tornado transportó el polvo radioactivo sobre una amplia área. Luego las autoridades soviéticas ocultaron y negaron los accidentes durante muchos años y cuando efectivamente los admitieron, adujeron que no había habido heridos ni efectos a largo plazo sobre la salud. La gente de las poblaciones aledañas al Techa nadaban y pescaban hasta que finalmente se vallaron las aguas. Pero una vez que se rompieron las precarias vallas, y no existiendo ninguna señalización que advirtiera sobre el peligro radioactivo, los habitantes -generalmente niños- volvieron a las riberas.

La primera investigación conocida sobre exposición a la radiación en la región de Chelyabinsk se publicó en en 1993 en el journal Physicians for Social Responsibility [Médicos por Resposabilidad Social] y reveló una mayor incidencia de muertes por leucemia en una cohorte de 28.000 personas expuestas a la radiación de Mayak. Estimaba que un medio millón de personas había sido afectada por los tres incidentes de contaminación entre 1951 y 1967.

Luego de los diversos accidentes, se cree que unas 60.000 personas han sido evacuadas pero muchas han sido trasladadas a destinos remotos de la entonces Unión Soviética donde en la mayoría de los casos no se llevaban registros de los mismos.

Resultados del estudio
Dispensario 1, el Centro de Investigación de los Urales para Medicina de Radiación (URCRM, según la sigla en inglés), estableció la cohorte en 1955 a fin de conocer más sobre los efectos de la exposición crónica a la radiación a largo plazo. Incluía personas de amplios grupos de edades y estaba integrada por personas de ambos sexos (60% mujeres) con un 40% de los integrantes menores de 20 años y 30% mayores de 40 años al momento de la exposición, y realizó el seguimiento de la mayoría de los integrantes durante 50 años. Los mismo eran personas que habían vivido en las poblaciones durante los años de las descargas más significativas y originariamente los nacidos antes del 1º de enero de 1950 que habían vivido en las poblaciones junto al río Techa entre enero de 1950 y diciembre de 1952. Posteriormente se amplió el grupo para incluir individuos que primero vivieron junto al río entre enero de 1953 y diciembre de 1960 pero que además habían nacido antes del 1º de enero de 1950.

Se midieron los niveles de estroncio-90 en los dientes de los sujetos, se tomaron además las cantidades de estroncio and cesio-137 en todo el organismo y los resultados mostraron por lo menos una medida de estroncio en más de un tercio de los habitantes. De las 12.732 muertes por causas conocidas en los integrantes del grupo, se sabe que 1.842 de los habitantes murieron de cáncer severo (a excepción del cáncer de huesos) y 61 por leukemia (a excepción de leucemia linfotcítica crónica o r LLC). Esto significa el 14,5% y el 0,4% respectivamente. Los científicos determinaron que los casos excedentes de cáncer registrados en las poblaciones residentes en torno al Techa podrían asociarse a la exposición a la radioactividad de la central Mayak.

Otro estudio previo, realizado por la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer en Lyon, Francia, analizó datos de más de 400.000 trabajadores de centrales nucleares de 15 países y descubrió 6519 muertes por cáncer severo y 196 de leukemia no LLC. Éste estudio, el mayor que se ha realizado en trabajadores nucleares. Sugirió que entre el 1% y el 2% de las muertes puede deberse a la radiación aunque no tuvo en cuenta el cigarrillo. Los investigadores admitieron que el cigarrillo pudo haber contribuido a aumentar el riesgo de cáncer, salvo en el caso de la leucemia, aunque remarcaron que el cigarrillo no podía explicar la totalidad del incremento de riesgo observado. Hecha esta salvedad, el estudio ruso más reciente corrobora la evidencia previa y llega a una conclusión similar.

En 1991, la Comisión Internacional sobre Protección Radiológica (ICRP, según su sigla en inglés) fijó el límite de la dosis para los trabajadores sometidos a radiación en 20 millisieverts (mSv) por año durante cinco años aunque los EE.UU. no utilizan este estándar, prefiriendo exponer a los trabajadores a un máximo de 50 mSv por año. El estudio francés reveló una dosis promedio a lo largo de la vida de 19,4 mSv para los trabajadores nucleares mientras que el estudio ruso descubrió que la mayoría de los habitantes habían recibido menos de 50 mSv durante toda su vida.

Durante mucho tiempo la industria ha tratado de lograr el incremento de los límites que establece la ICRP aduciendo que son excesivamente cautos pero la evidencia ahora parece sugerir que se debe aplicar mayor, y en lugar de menor precaución.

Fuentes: Science, Vol. 310, Nº 5750, 11 de noviembre de 2005; Radiation Research164, p 591-601 & p 602-611 (2005) "The Techa River Cohort: Study Design and Follow-up Methods" by M. M. Kossenko, T. L. Thomas, A. V. Akleyev, L. Yu. Krestinina, N. V. Startsev, O. V. Vyushkova, C. M. Zhidkova, D. A. Hoffman, D. L. Preston, F. Davis and E. Ron; "Protracted Radiation Exposure and Cancer Mortality in the Techa River Cohort" por L. Yu. Krestinina, D. L. Preston, E. V. Ostroumova, M. O. Degteva, E. Ron, O. V. Vyushkova, N. V. Startsev, M. M. Kossenko and A. V. Akleyev; WISE/NIRS Nuclear Monitor #632, 15 de julio de 2005; WISE News Communique #453, 7 de junio de 1996; WISE News Communique #385, 22 de enero de 1993; WISE News Communique #374, 25 de junio de 1992; WISE News Communique #341, 2 de noviembre de 1990

Contacto: WISE Ámsterdam




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