publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 4 de noviembre de 2005
Tras un debate sobre seguridad energética en las Cámara de los Lores el 27 de octubre, el Ministro de Ciencia e Innovación, Lord Sainsbury, declaró que la energía nuclear se debería clasificar como una fuente renovable de energía.
(637.5728) WISE Ámsterdam - Si los puntos de vista del Ministro se convirtiera en política -lo que es probable que ocurra el próximo año- la consecuencia será que la energía nuclear quedará exenta del Impuesto al Cambio Climático, tal como lo argumentó anteriormente el grupo de presión nuclear, incluida la empresa de energía British Energy. Por otra parte, obligaría a repensar la obligación de la energía renovables, que actualmente estipula que para el 2010, las empresas de energía deben adquirir el diez por ciento de la electricidad a fuentes renovables.
Dados los numerosos indicios por parte de Tony Blair de que se podría desarrollar más la energía nuclear en el Reino Unido -supuestamente para ayudar al país a alcanzar sus objetivos en cuanto a emisiones de dióxido de carbono a pesar del hecho que el ciclo de combustible nuclear es de una significativa intensidad energética- no debería sorprender que su gobierno esté buscando encontrar maneras de alentar a los inversores privados a que financien la construcción de nuevos reactores. Hasta ahora, los analistas consideraban improbable que los inversores respaldaran nuevos proyectos nucleares sin subsidios y/o garantías del gobierno dada la escasa trascendencia económica de la industria y los riesgos a largo plazo en juego.
Y sólo unos pocos años antes, había parecido que era improbable que el gobierno invirtiera fondos públicos en el sector nuclear. La Unidad de Desempeño e Innovación (Performance and Innovation Unit o PIU, por su sigla en inglés) de la oficina del Gabinete había arribado a la conclusión en la revisión de la política energética del 2002 que, si bien se debía mantener abierta la opción nuclear, no apoyaba el uso de fondos públicos ni sugería que se eximiera al sector nuclear del Impuesto al Cambio Climático. Pero qué diferencia pueden lograr unos pocos años!
Keith Parker de la Nuclear Industry Association (Asociación de Industria Nuclear) manifestó que dicha reclasificación seguramente restauraría la confianza del inversor y "…demostraría un grado de compromiso del gobierno con el sector nuclear, que los inversores privados podrían necesitar para decidirse a invertir en nuevos generadores."
¿Un mejor documento?
El Ministro de Energía, Malcolm Wicks respaldó las declaraciones de Lord Sainbury manifestando al Financial Times que el gobierno no eliminaría el uso de la revisión de la política energética del próximo año para extender la obligación referente a las fuentes de energía renovables al sector nuclear y a otras fuentes de energía de menor contenido en CO2, tales como el carbón limpio. El gobierno de Blair es mundialmente reconocido por no eliminar las cosas, lo que generalmente equivale a decir que la decisión ya está tomada pero que aún no están listos para confirmarla públicamente por temor a que genere una reacción desagradable.
Los empleados públicos ya están trabajando en una nueva revisión de política energética aunque la propuesta energética formulada en el White Paper recién se publicó en el 2003. Dicho documento proponía un mayor incremento de energía renovable, presuponía una reducción del 60% en las emisiones de CO2 para el 2050 y criticaba la energía nuclear sosteniendo que "su cálculos económicos actuales la tornan una opción para nada atractiva … y además hay temas importantes sobre desechos nucleares que se deben resolver." Sin embargo, no eliminó completamente la posibilidad de nuevos recursos nucleares.
Desde ese entonces, hemos visto en los medios informes casi semanales que nos exhortaban a aceptar la energía nuclear como el salvador de nuestro planeta en lo que respecta al cambio climático. (Ver también WISE/NIRS Nuclear Monitor 628.5693 "¿Nuevas Centrales Nucleares para la Gran Bretaña de Blair?")
Se dice que la nueva revisión es atisbada por las protestas de consumidores respecto a las crecientes tarifas de gas y energía, lo que ha ocasionado a su vez que el tema gane cada vez mayor importancia en la agenda política puesto que, después de todo, el de Blair es un gobierno activo que responde inmediatamente a las necesidades de su pueblo…
Abuso nacional
Las proyecciones más recientes sugieren que Gran Bretaña no alcanzará su meta nacional para la reducción de emisiones de CO2 para el 2010 -el objetivo era reducir los niveles en un 20% en comparación con 1990- aunque todavía se espera que alcance las metas establecidas por Kyoto. Si bien en los '90 se redujeron las emisiones como resultado de la utilización de plantas a gas, los niveles han vuelto a aumentar a partir del 2003 cuando los generadores de energía volvieron al carbón de alto tenor en azufre. A pesar de esto, el mayor incremento en las emisiones es causado por los automóviles y el sector nacional, y se estima que seguirá así a menos que exista una severa acción por parte del gobierno para revertir esta situación. Investigaciones a cargo de Cambridge Econometrics demuestra que la contaminación producida por automóviles y domicilios particulares representa la mayor amenaza puesto que, según proyecciones, para el 2010 las emisiones nacionales aumentarán en un 18,5% por sobre los niveles de 1990.
Jonathan Stern del Oxford Institute de Estudios sobre Energía indicó que el gobierno tendría que tomar decisiones draconianas para poder controlar el consumo si es que realmente tiene la intención de reducir los niveles de CO2. Se deberán implementar políticas más estrictas que prohíban los dispositivos eléctricos que no alcancen determinados objetivos o automóviles que emitan demasiado CO2. Desgraciadamente Gran Bretaña tiene un líder que no cuenta con el coraje para tomar decisiones que puedan resultar impopulares, así es que si Downing Street decide actuar al respecto, podemos atenernos a la maniobra usual. Es inconcebible que Blair esté dispuesto a actuar contra los conductores urbanos de 4x4 y los propietarios de jacuzzis que parecen estarse esparciendo por todo el Reino Unido como un molesto sarpullido.
Centrifugador científico
A partir de su -según algunos, mal asesorado- artículo publicado en la revista Science el año pasado, el asesor científico en jefe del gobierno, Sir David King, se ha esforzado por respetar la línea partidaria en lo que respecta a comentarios sobre energía nuclear. Ahora, con la excelente instrucción por lo doctores del gobierno, King ya no condena la administración Bush por su inacción respecto al problema global del control climático sino que proclama que hay razones económicas y ambientales para nuevos recursos nucleares.
En lugar de reiterar declaraciones previas sobre cómo el cambio climático constituye una amenaza más grave que el terrorismo, habla de la seguridad del suministro energético y de los peligros que conlleva la dependencia de gas importado. En una entrevista con the Guardian, el Professor King manifestó que el debate público sobre la energía nuclear debía enfocarse en beneficios ambientales, supuestamente en oposición a los hechos, tales como los peligros de la radiación y el problema aún sin solución de los desechos nucleares."Es importante que el público esté con nosotros en el debate ambiental. Es por eso que trato de de venderlo…" ¿Que el público esté con nosotros? ¿Qué se entiende por nosotros? ¿Son estos términos apropiados para un hombre de ciencia o de la política?
El columnista del Guardian George Monbiot acusa al Prof. King de haber perdido el sentido. En una reunión sobre cambio climático realizada en septiembre, King expresó a especialistas que es "políticamente no realista" requerir metas más bajas para la estabilización del CO2 en la atmósfera, sosteniendo que ello le quitaría credibilidad ante el gobierno! Investigaciones realizadas en el Instituto de Investigación sobre Política Pública indican que hay sólo entre un 10 y un 20% de probabilidad de evitar dos grados de recalentamiento global cuando se fijan metas de 550 partes de gas CO2 por millón de partes de aire, pero si se calculan 400 partes esa probabilidad aumentan al 80%. Esta es la noticia que el Prof. King considera mejor no dar a conocer al gobierno del Reino Unido.
Monbiot informó además que un disco que se cayó de las pertenencias del secretario privado de King y que encontró un periodista contenía entrevistas falsas realizadas por King con pesos pesados del gobierno, las cuales muestran que trata de aprender el discurso del gobierno. Asimismo, que un memo enviado por el secretario privado de Blair hace algún tiempo, este mismo año, daba claras instrucciones a King para que se abstuviera de continuar criticando a la administración Bush porque "no nos permite alcanzar nuestro objetivos de política más amplios". En fin, entonces está bien…
Refutaciones fundamentadas
A pesar de toda la cobertura positiva que los medios han acordado a la potencia nuclear, ha quedado espacio para por lo menos otra voz de la razón. Tanto the Guardian como el Financial Times publicaron cartas del Dr. David Lowry, coordinador de temas científicos y nucleares de la campaña ambiental del Laborista, Sera, las cuales trataban de algún modo de desmitificar la observación empleada usualmente pero muy errónea de que la energía nuclear está libre de emisiones. Basándose en estudios sobre las emisiones de CO2 del ciclo nuclear realizados por los Profesores Smith y Van Leeuwen en la Universidad de Groningen, Países Bajos, el Dr. Lowry dejó en claro que la producción de electricidad nuclear no puede considerarse libre de carbono puesto que la producción del combustible nuclear utilizado para reactores es de uso intensivo de energía.
Las emisiones de la cadena de combustible son similares a las del gas natural y significativamente más elevadas que las emisiones de las fuentes de energía renovable y las tecnología eficientes. También hay que destacar que la potencia nuclear no funciona en climas que se recalientan. La hola de calor que afectó a Europa en el verano del 2004 obligó a que muchos reactores, particularmente en Francia redujeran los niveles de potencia e incluso interrumpieran completamente su actividad debido a la reducción en los niveles de los ríos y dado que los reactores necesitan grandes cantidades de agua para mantener el núcleo refrigerado los cambios en la temperatura y en los niveles de agua afectan las operaciones enormemente las operaciones del reactor.
De esta manera, a pesar de todo lo que se pregona sobre la insuficiencia de capacidad que devendrá como consecuencia del cierre de la generación existente de reactores vetustos, argumento sin sentido porque la eficiencia energética podría hacer un gran aporte, y a pesar de los que sostienen que la energía nuclear nos salvará del cambio climático, también carente de sentido como se indicó anteriormente, el hecho concreto es que llevaría como mínimo casi diez años construir nuevas plantas. Es probable que para ese entonces, si seguimos comportándonos como lo hacemos ahora, las temperaturas se habrán incrementado a niveles irreparables, por lo que independientemente de la manera que se la considere, la potencia nuclear no podrá ayudarnos; así de simple.
Fuentes: Times Online, 31 de octubre de 2005; The Guardian, 20, 21 y 25 de octubre de 2005; Financial Times, 26 y 30 de octubre de 2005; Reuters, 19 de octubre de 2005; NIRS electrónico, 11 de octubre de 2005;
WISE/NIRS Nuclear Monitor Nº 584, del 7 de marzo de 2003 y Nº 524, del 8 de marzo de 2002.
Contacto: WISE Ámsterdam