publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 4 de noviembre de 2005
Cada tanto se invita a las ONG a que envíen representantes a comisiones de políticas gubernamentales y otras semejantes. A menudo así lo hacen siendo plenamente conscientes de que los mismos serán marginados y que no se adoptarán sus propuestas.
(637.5726) CNIC - El CNIC (o Centro de Información Nuclear de los Ciudadanos, según su sigla en inglés) se unió al Consejo de Planificación de la Nueva Política Nuclear (el Consejo) de la Comisión de Energía Atómica plenamente consciente de que las cosas serían de esa manera, así es que no nos sorprendió el hecho de que no se nos haya permitido ejercer demasiada influencia.
Borrador de los Lineamientos de la Política de Energía Nuclear
El 29 de Julio, la CEA dio a conocer el Borrador de los Lineamientos de la Política de Energía Nuclear del Consejo. Tras un período de cuatro semanas para la opinión pública, el Consejo se reunió para considerar los comentarios que se habían presentado. Tal como se preveía, se aprobó el Borrador de los Lineamientos con mínimas modificaciones. El CEA lo aprobó el 11 de octubre y el Gabinete lo adoptó como política oficial el 14 de octubre.
En el pasado, el documento equivalente se conocía como Programa a Largo Plazo de Investigación, Desarrollo y Utilización de Energía Nuclear. El cambio de denominación responde a cambios administrativos en el gobierno, en razón de los cuales el cargo de presidente del CEA ya no lo desempeña un ministro del gobierno. Refleja además la postura según la cual el único papel del CEA es determinar la política de fondo, mientras que compete a las agencias y los departamentos del gobierno suministrar los detalles. Por otra parte, el texto expresa claramente que los Lineamientos no son vinculantes para las empresas privadas. El texto habla en varias oportunidades de expectativas respecto a las decisiones de empresas privadas, aunque en la práctica tienen pocas posibilidades de apartarse de la política oficial. Esto es particularmente cierto en relación al final del proceso del ciclo de combustible nuclear (reprocesamiento, uso de plutonio y eliminación de desechos radioactivos).
Sin embargo, el gobierno no puede forzarlas a que cumplan su meta de generación de energía nuclear ni a que construyan nuevos reactores nucleares si consideran que la energía nuclear no es económica.
Los Lineamientos son la culminación de las deliberaciones que se iniciaron en junio del 2004. El Consejo emitió diez informes provisorios y documentos de debate antes del Borrador de Lineamientos, que se basó en el contenido de estos documentos previos.
De acuerdo a los Lineamientos, la política de Japón es utilizar energía nuclear para fines estrictamente pacíficos y asegurar que se use de forma segura. El objetivo es suministrar una cantidad segura de energía para contribuir al bienestar social y para elevar el nivel de vida de los ciudadanos. Los Lineamientos también refleja la posición de que la energía nuclear contribuye en la batalla contra el cambio climático. El alcance de los Lineamientos no se limita a la energía nuclear. Cubre además la investigación, el uso industrial y médico de la radiación, pero la energía nuclear es la temática principal. Declara ser un plan para los próximos diez años, pero en realidad establece objetivos para el próximo medio siglo.
Las principales características de la política son las siguientes:
Revisión Internacional de la Política de Reprocesamiento
Dado que la política de Japón respecto al reprocesamiento y uso del plutonio no es simplemente una cuestión nacional sino una de serias implicancias internacionales, se constituyó un panel internacional independiente para que revise el Informe Provisorio Sobre el Ciclo de Combustible Nuclear (Informe Provisorio) que se emitió el pasado noviembre. Los cuatro miembros extranjeros y los cinco japoneses de la Comisión Internacional de Revisión de Chokei (1) (ICRC, según su sigla en inglés) adoptaron una posición muy crítica respecto a la metodología y las conclusiones de dicho Informe. El informe de los mismos se presentó antes de que el Concejo de Planificación de la Nueva Política Nuclear finalizara los Lineamientos, pero la dirección expuesta en el Informe Provisorio se incorporó sin modificaciones a los Lineamientos.
El principal defecto a nivel de metodología era que no se establecía ningún sistema definido para determinar prioridades y considerar los ítems individuales para su valoración. En su lugar se aplicó un sistema de ponderación de la siguiente manera. Se enfatizaron las perspectivas que resultaban ventajosas para la opción de reprocesamiento, mientras que se restó importancia a las que no eran ventajosas o bien no se las tuvo en cuenta. Se aplicó el enfoque contrario a la opción de eliminación directa. Mientras que se consideró que los puntos débiles del reprocesamiento no eran trascendentes, se recurrió al máximo de astucia al momento de identificar los puntos débiles de la eliminación directa. De esta manera, el Informe Provisorio pudo llegar a la conclusión de que la opción de reprocesamiento era superior a la de eliminación directa.
El enfoque parcial adoptado en el Informe Provisorio condujo a algunas conclusiones bastante extrañas. Pro ejemplo, se concluyó, sin análisis previo, que no existía ninguna diferencia significativa entre la opción de reprocesamiento y la de eliminación directa respecto al riesgo de proliferación nuclear. Arribó a esta conclusión contra intuitiva combinando el riesgo evidente y presente que implica la separación de plutonio en la superficie con el riesgo, durante cientos a decenas de miles de años a partir de ahora, de los enterramientos de plutonio con combustible irradiado en depósitos geológicos. Implícitamente se entendía que tales depósitos podrían utilizarse como mina de plutonio para uso en armas, lo que indudablemente da por supuesto que los seres humanos serán capaces y seguirán interesados en la obtención de plutonio para su uso en armas nucleares en esa época del futuro.
Esto es sólo un ejemplo de la evidente parcialidad del Informe Provisorio. Podrían darse muchos otros si el espacio lo permitiera. Pero el propósito de dicho Informe no era brindar un análisis racional. Nunca tuvo por objeto ser otra cosa aparte de un ejercicio político para despejar el camino hacia el reprocesamiento. Y en este sentido tuvo mucho éxito. Si bien el Informe Provisorio era justamente eso -provisorio- tanto la política como la praxis han avanzado a un ritmo acelerado. Japan Nuclear Fuel Ltd. y el Ministerio de Economía, Comercio e Industria se avocaron inmediatamente a la acción una vez emitido el Informe Provisorio y en diciembre del 2004 se comenzó a utilizar uranio en la Planta de Reprocesamiento de Rokkasho. Luego, en mayo de 2005, se aprobó la ley del Fondo de Reprocesamiento (2). De este modo, incluso antes de que se concluyeran los Lineamientos de la Política de Energía Nuclear, se habían tomado decisiones de envergadura a partir de las conclusiones del Informe Provisorio.
Más recientemente, varias empresas de energía han anunciado planes de utilizar combustible MOX. Estos avances apuntan a despejar el camino para el inicio de ¨ensayos activos¨ (con combustible irradiado) en la Planta de Reprocesamiento de Rokkasho. Los mismos comenzarían en diciembre de este año, pero es inconcebible que se logre este cronograma en vista del estado de situación actual.
Otro avance reciente es que el gobierno Japonés ha manifestado interés en participar de acciones internacionales cuyo objeto es la prestación de servicios del ciclo de combustible nuclear a países que acepten abstenerse de estas actividades. Como se planteó en el Monitor Nuclear Nº 624 ("Propuestas para una moratoria en el reprocesamiento: el caso de Japón"), Japón no apoyó la propuesta de Mohamed ElBaradei para la internacionalización del ciclo de combustible nuclear a cambio de una moratoria sobre nuevas instalaciones. La propuesta de ElBaradei implicaba el riesgo de que Rokkasho pudiera ser objeto de la moratoria. Lo que ahora preocupa al gobierno es que, si no realiza una propuesta concreta a iniciativa propia, podría terminar junto al resto de estados de armamento no nuclear y por consiguiente, sujeto a las mismas restricciones que ellos respecto a enriquecimiento y reprocesamiento de uranio. Sin embargo, no es difícil entender esta astuta táctica. No hay perspectivas de que en el futuro previsible Japón sea capaz de satisfacer la demanda de enriquecimiento y reprocesamiento prevista para su propio programa nuclear y menos aun prestar estos servicios a otros países.
Perspectivas Futuras
Si bien ya se ha iniciado la implementación de la política expuesta en los nuevos Lineamientos de la Política de Energía Nuclear, aún hay serios obstáculos por superar. En relación al reprocesamiento y al uso de plutonio, no queda para nada claro que se desarrollarán en forma metódica en razón de que existen desafíos técnicos y económicos aún sin resolver. En lo que respecta a las metas de generación eléctrica, las decisiones de las compañías de energía eléctrica respecto a la construcción de nuevos reactores se basarán en criterios comerciales: la evidencia internacional sugiere que la opción nuclear no es la preferida en un mercado de energía competitiva. Los Lineamientos son imprecisos respecto a hasta dónde está dispuesto a llegar el gobierno para brindar incentivos para nuevas plantas de energía nuclear, pero indica una clara preferencia por la inversión por parte de los recursos propios de empresas privadas.
Un tema de importancia que atraviesa los Lineamientos es el restablecimiento de la confianza pública en la energía nuclear. Reconoce que los accidentes y los escándalos de la última década han dañado enormemente la imagen que el público tiene sobre la energía nuclear. Las soluciones que propuestas son un compromiso con una cultura de la seguridad, priorizando la transparencia, la consulta, la consolidación del entendimiento público, etc. Estos son todos sentimientos muy loables pero el problema radica en si se puede depender de una industria inherentemente insular y reservada cuando no dejan de ocurrir accidentes y escándalos de una u otra forma. Es dudoso que la industria nuclear pueda presentar por mucho tiempo un desempeño irreprochable de manera que desaparezca la desconfianza pública. De todos modos, a menos que desaparezca, será sumamente difícil encontrar sitios viables para la construcción de nuevas centrales de energía o de instalaciones para eliminación de desechos radioactivos.
Participación del CNIC (Centro de Información Nuclear de los Ciudadanos)
Durante los últimas años, el CNIC ha desafiado al CEA a participar de debates públicos acerca de su política energética, particularmente en relación al ciclo de combustible nuclear. Frente a estos antecedentes, fue lógico que el CNIC se uniera al Consejo de Planificación de la Nueva Política Nuclear y si bien fue en su momento fue una política muy reprobada, se decidió que el Co-Director, Hideyuki Ban, representara al CNIC en el Concejo.
Presentó declaraciones escritas y verbales a casi todas las sesiones las cuales, si bien desafortunadamente sólo están disponibles en japonés, constituyen un valioso recurso. Fue además una valiosa experiencia de aprendizaje para muchos de nuestro equipo.
Sin obstante, el proceso tuvo particularmente un defecto que torna problemática la participación futura del CNIC. A mitad del proceso, el presidente del CEA expresó que dicho Consejo estaba legalmente obligado a promover la energía nuclear y que no podía considerar la opción de la eliminación progresiva de la energía nuclear. Fundó esta declaración en el texto de la Atomic Energy Basic Law (Ley Fundamental de Energía Atómica) y creemos que debe considerarse la modificación de esta ley, pero incluso considerándola tal cual es, no estamos de acuerdo con la rigidez de esta interpretación. El CNIC cree firmemente que las revisiones de la política nuclear deben considerar la opción de la gradual eliminación de la energía nuclear.
A pesar de nuestra crítica al proceso y las conclusiones del Consejo de Planificación de la Nueva Política Nuclear, creemos que nuestra participación ha valido la pena. Hubo aspectos de las deliberaciones que fueron distintos a los de Programas Nucleares a Largo Plazo previos y que podrían sentar las bases para cambios futuros. A pesar de todas sus deficiencias, el Informe Preliminar por primer vez reconoció alternativas al reprocesamiento. Asimismo, nunca antes se había prestado tanta atención a la pérdida de confianza pública ocasionada por los errores de la industria nuclear ni a la necesidad de garantizar la seguridad. Probablemente se invitó al CNIC a participar para ayudar a que se planteen esta nuevas perspectivas. Será muy interesante observar si las revisiones futuras capitalizan estos avances positivos.
Fuente y contacto: Philip White, Funcionario de Relaciones Internacionales, Centro de Información Nuclear de los Ciudadanos, 1-58-15-3F, Higashi-nakano, Nakano-ku, Tokyo, Japón
Tel: +81-3-5330-9520
Fax: +81-3-5330-9530
E-mail: cnic@nifty.com
Sitio web: http://cnic.jp/english/