publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 22 de octubre de 2004
Luego de seis años de interminables rondas de conversaciones, el diálogo entre British Nuclear Fuels plc (BNFL) y los representantes de los intereses públicos finalmente llegó a término, con la última sesión plenaria que tuvo lugar la semana pasada en Manchester, Reino Unido. Las conversaciones, iniciadas en septiembre de 1998, tuvieron como objeto "informar el proceso de toma de decisiones de la empresa sobre su proceder ambiental en el contexto de su desarrollo general".
(617.5647) Mark Johnston - Aunque es sencillo afirmar que esto sucedió ("el procedimiento de la empresa ha sido informado"), no queda claro si en definitiva se produjeron cambios como consecuencia del diálogo. Las dos principales plantas de reprocesamiento continúan operando, al igual que la mayoría de las restantes plantas magnox. Y, en 2001, en medio de las conversaciones, BNFL encargó su nueva planta productora de combustible MOX, enfureciendo a muchos de los participantes (ver WISE/NIRS Nuclear Monitor 555.5319 "UK: Sellafield MOX plant gets go-ahead").
No obstante, la verdad es algo más compleja y se comprende mejor considerando el contexto en el que tuvieron lugar las conversaciones.
Alrededor de 1998, los ejecutivos de BNFL comenzaron a admitir en privado el alcance de los problemas que enfrentaba la empresa: el libro de pedidos de reprocesamiento, su mayor fuente de ingresos, se estaba reduciendo; los planes de disposición de desechos del Reino Unido habían fracasado; y no había provisiones suficientes, ni incluso una contabilidad total, para las deudas nucleares que la compañía tenía en sus plantas. En síntesis, la firma se estaba quedando sin trabajo y dinero, mientras sus deudas continuaban acumulándose.
Resultaba necesario aplicar un cambio estratégico de dirección, y la mejor manera de hacerlo, al menos esto pensaban, era establecer una plataforma en la que todos pudieran hablar sobre los grandes cambios por venir y las circunstancias que impulsaban dichos cambios. "Mejorar los resultados ambientales", el objetivo fijado para el diálogo, se convirtió en el móvil para los cambios estratégicos y estructurales.
El gobierno también participó del proceso y posteriormente creó el organismo "Nuclear Desommission Authoriry" (DNA), ente estatal financiado por los contribuyentes, que se encargaría de las plantas de BNFL y comenzaría, en la mayoría de los casos, a decomisionarlas. (Ver El Monitor Nuclear de WISE/NIRS 601.5568: "El Parlamento británico considera la reestructuración de la industria nuclear") Se espera que la NDA comience sus actividades en abril del año próximo (siempre y cuando la UE autorice la ayuda estatal) y emplee a BNFL - y quizá a otras empresas contratistas después - para comenzar a hacerse cargo del legado nuclear de una forma previamente ignorada por BNFL.
¿Sirvió de algo que las organizaciones antinucleares participaran de las conversaciones? Es difícil de determinar. Para algunas organizaciones, su participación confirmó que BNFL, pese a la realidad que enfrenta, sigue demostrando resistencia al cambio. Las organizaciones de esta opinión abandonaron pronto las conversaciones y continuaron con las tradicionales campañas que venían haciendo por considerarlas más efectivas. No obstante, para otras organizaciones, el diálogo permitió que se trataran a fondo asuntos específicos, como los controles del plutonio y su gestión a largo plazo, y que la empresa diera a conocer mayor información.
En general, los resultados finales de la reestructuración del sector nuclear británico, el cual incluye al organismo UKAEA y a la empresa British Energy, aún están por verse. Aún existe el riesgo de que una industria reestructurada y limpia esté mejor posicionada para volver a arremeter en el futuro. Y esto es algo que particularmente puede ocurrir si, como se espera, Tony Blair es reelecto como primer ministro el año próximo.
Para más información sobre el Diálogo con BNFL, visite http://www.the-environment-council.org.uk/
(Este artículo refleja la opinión personal del autor y no la de la organización para la que trabaja).
Fuente y contacto: Mark Johnston, mark.johnston@foeeurope.org