publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 22 de octubre de 2004
Las maniobras políticas en torno al destino de la segunda unidad de la central nuclear Barsebäck parecen haber llegado a una nueva etapa. El gobierno socialdemócrata, el cual, junto al Partido de Centro y la Izquierda, forma una mayoría en el Riksdag sueco (Parlamento), aceptó ordenar el cierre de Barsebäck 2 el año próximo. Con todo, nada puede darse por sentado - no es la primera vez que el gobierno sueco promete el cierre de Barsebäck 2.
(617.5643) WISE Suecia y Greenpeace Suecia - El anuncio del ministro de Industria y Comercio, Leif Pagrotsky, sobre la decisión (el 4 de octubre) suscitó una protesta de la industria nuclear, los partidos burgueses y muchos socialdemócratas.
Los liberales denominaron el cierre "desastroso" para el suministro de energía sueco, mientras que los conservadores lamentaron el "desperdicio" de recursos. Los disidentes socialdemócratas temen que el cierre de Barsebäck 2 ponga en riesgo puestos de trabajo en la industria pesada, en un momento en que los empleadores de la industria sueca se encuentran bajo presión y las perspectivas económicas son inciertas.
Como consecuencia de las recientes y actuales inversiones de los operadores nucleares, la producción en los otros diez reactores suecos ha aumentado considerablemente (más de 1400 MW) y seguirá incrementándose durante los próximos años. Por consiguiente, la pérdida de Barsebäck 2 (615 MW) tendrá un efecto insignificante en el suministro eléctrico - hecho que el ministro Pagrotsky destacó en una entrevista con la radio sueca el 13 de octubre. De hecho, los temores de escasez eléctrica, avivados por la industria nuclear para obtener el apoyo del público, demostraron ser infundados.
Lo que el ministro no dijo, sin embargo, es que otros dos reactores suecos - como los dos reactores más antiguos de Suecia de la central Oskarshamn, ambos de 30 años y de una producción de 600 MW cada uno - también podrían cerrarse sin ocasionar cambios sustanciales en el suministro eléctrico.
Los operadores nucleares suecos anunciaron planes de inversiones en las plantas nucleares existentes por US$ 3,6 mil millones en los próximos doce años. Estos planes comprenden el recambio de tres turbinas - en Ringhals 1 y 3, y en Oskarshamn 3 - con el fin de aumentar la capacidad total de la electricidad generada unos 7,4 TWh.
Historia del abandono nuclear en Suecia
El camino al abandono nuclear en Suecia sufrió cambios constantes. En 1981, influenciado por los claros resultados de un plebiscito nacional en el cual un 80% votó a favor de poner término a la dependencia de la energía nuclear, el Parlamento sueco celebró una votación para abandonar la energía nuclear antes de 2010. En realidad, se acordó abandonar la energía nuclear DESPUÉS de duplicar la capacidad nuclear existente y, hasta ahora, pocas medidas han sido tomadas para ello.
Cuando se realizó el plebiscito, funcionaban seis reactores de una potencia de 4150 MW, mientras otros seis reactores, de una potencia de más de 6000 MW, se encontraban en diferentes etapas de construcción. El Riksdag decidió completar las unidades en construcción, ponerlas en funcionamiento, y cerrar los 12 reactores juntos en 2010 - 25 años después de conectar el último reactor a la red de suministro eléctrico. Los reactores serían sustituidos por fuentes de energías renovables y eficiencia energética.
Uno de los acontecimientos más importantes en materia de suministro eléctrico fue la liberalización del mercado eléctrico sueco en 1996. En 1997, las "alternativas" a la energía nuclear todavía no habían sido desarrolladas y se terminaba el tiempo para cumplir con el plazo original de supresión nuclear. Los tres partidos anteriormente mencionados aceptaron abandonar el "plazo" de 2010 y suprimir la energía nuclear solo si la producción de las energías renovables podía llenar el espacio de la demanda. En 2002, se presentó una nueva estrategia en la cual el gobierno asignó a un negociador para alcanzar un acuerdo de supresión nuclear voluntario con los operadores suecos, algo similar al modelo alemán. Recién cuando el negociador aceptó su derrota durante la primavera [boreal] pasada, el gobierno decidió encargarse personalmente del asunto y anunció el cierre de Barsebäck 2.
Obstáculos políticos
Desde las elecciones de 2002, los socialdemócratas formaron un gobierno de oposición apoyado por el Partido de Izquierda y el Partido Verde. El pacto sobre energía entre el Partido de Centro y el Partido de Izquierda es un acuerdo paralelo que, de cara a las elecciones de 2006, podría representar un obstáculo para que los partidos conservadores formen una alianza.
El cierre del reactor 2 de Barsebäck resolverá algunos dolores de cabeza políticos. La oposición a Barsebäck 2 sigue siendo enérgica, por no decir vehemente, en Dinamarca - el reactor es claramente visible desde la capital danesa. Y, por si esto fuera poco, el área que rodea el reactor es la tierra más fértil de toda Escandinavia (!).
Cerrar Barsebäck 2 hará que los daneses dejen en paz al gobierno, ofrecerá la posibilidad de que el Partido de Centro negocie con otros partidos conservadores para formar una coalición, y apaciguará los sentimientos antinucleares de la Izquierda y los socialdemócratas.
No obstante, la medida de cerrar el reactor restante de Barsebäck no puede tomarse como un paso progresivo hacia la supresión nuclear. En el intervalo posterior al plebiscito de 1980, varios partidos modificaron su postura sobre la energía nuclear. Los liberales, por ejemplo, propusieron conjuntamente con los socialdemócratas una plataforma de "supresión nuclear a su debido tiempo" (como contrapartida a una plataforma más radical que exigía el cierre inmediato). En la actualidad, los liberales son quizá quienes defienden más abiertamente la energía nuclear. De forma similar, los democratacristianos, quienes apoyaron una plataforma radical de no a la energía nuclear en 1980, ya no son partidarios de la supresión nuclear. En breve, los conservadores, previamente solos en la defensa de la continua dependencia de la energía nuclear, cuentan actualmente con el apoyo de dos de los otros tres partidos burgueses.
El sentimiento antinuclear también disminuyó entre el público general. En la Suecia actual, la mayoría está a favor de la dependencia continua de la energía nuclear. El cambio no resulta sorprendente si se considera que el lobby nuclear y grandes sindicatos dijeron, en estéreo, a toda una generación de suecos que no podrían tomar una ducha caliente si Suecia suprimía la energía nuclear (!).
La década de 1985 a 1995 estuvo signada por una enorme sobrecapacidad eléctrica que causó la baja de precios y grandes pérdidas a los operadores de reactores nucleares, lo cual, a su vez, fue compensado por los bajos costos de producción de las grandes centrales hidroeléctricas existentes.
La década también estuvo signada por intensas actividades de lobby por parte de empresas eléctricas e industrias de gran consumo de energía contra el cierre de reactores luego de 25 años de vida, junto a intentos de propietarios de reactores por redefinir la longevidad de los reactores de 25 a 40 años.
En las iniciativas de lobby también se (ab)usó de la creciente preocupación del público por el cambio climático, para solicitar que se frene la supresión de la energía nuclear en Suecia. El público fue bombardeado con información que indicaba que la supresión nuclear conduciría automáticamente a mayores emisiones de gas invernadero provenientes de suministros eléctricos basados en combustible fósil, tanto internos como importados. Estas mismas empresas impidieron la implementación de medidas de eficiencia energética y energías renovables con la baja de precios de la electricidad, conduciendo a niveles mucho mayores de consumo eléctrico en los sectores domésticos e industriales en comparación con los niveles promedio de la UE.
Grandes pasos en la dirección equivocada
El movimiento ambientalista sueco considera que las multimillonarias inversiones en la energía nuclear hechas hasta ahora están apartadas de la meta fijada por el gobierno de sustentabilidad del suministro de energía del país. Cuando se le preguntó acerca de la sinceridad del gobierno con respecto a la meta de sustentabilidad, Pagrotsky respondió que no ve ningún problema de credibilidad en el plan del gobierno de reemplazar energía nuclear con energía nuclear. Por el contrario, "la medida refuerza nuestra credibilidad en cuanto a que demostramos que podemos cerrar un reactor mal emplazado y, al mismo tiempo, tomar medidas para garantizar que los hogares y la industria suecos dispongan de electricidad suficiente. No se pondrá en peligro ningún puesto de trabajo y los precios no se dispararán si cerramos este pequeño reactor situado entre Malmö y Copenhague", afirmó Pagrotsky.
Poco tiempo después de la catástrofe de Chernobil en 1986, el entonces primer ministro Ingvar Carlsson - también socialdemócrata - prometió a los daneses que Suecia cerraría los dos reactores de Barsebäck. Afirmó, asimismo, que la energía nuclear no tenía lugar en nuestra cultura. ¡Si tan sólo sus sucesores actuales pensaran de la misma manera... !
El gobierno tiene aún otros puntos por negociar. Debe decidir si aprobará o no las solicitudes de mayor capacidad en los restantes reactores nucleares - el organismo de seguridad nuclear ya recibió solicitudes y publicó una lista de planes de elevación de potencia en diferentes reactores - y qué volumen de inversiones planea hacer para transformar realmente el sistema energético, en lugar de reemplazar la capacidad nuclear actual con importaciones de electricidad obtenida de combustibles fósiles y energía nuclear.
Todavía está por verse si el cierre de Barsebäck 2 es un mero paliativo o un verdadero comienzo de transformación del sistema de energía sueco hacia la sustentabilidad, algo que, además, deberá juzgarse en base a las futuras decisiones sobre energía.
Existe, no obstante, cierta esperanza de progreso, ya que, el 21 de octubre, el gobierno anunció una reorganización que implicará el traslado de la cartera de Energía del Ministerio de Industria al Ministerio de Medio Ambiente. Se cree que un ministro abiertamente antinuclear será puesto a cargo de la cartera de Energía.
Fuentes: Riksdag och Departement nr. 30, 2004; Sveriges Radio www.sr.se; sitio web de Oskarshamns KraftGrupp www.okg.se
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