publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 17 de septiembre de 2004

MIHAMA, JAPÓN: EN BUSCA DE LA VERDAD


El accidente ocurrido el 9 de agosto en Mihama 3 tuvo como saldo cinco muertos y seis heridos. Desde entonces, Citizens' Nuclear Information Center busca información, haciendo todo el ruido posible y ocasionando generalmente molestias a los organismos reguladores, con el fin de llegar al fondo de la cuestión.

(615.5635) CNIC - La tarde del 18 de agosto, además del congreso japonés contra las bombas atómicas y de hidrógeno, realizamos una manifestación en el centro de Tokio. Participaron tan sólo unos 130 miembros de nuestra organización, aunque el espíritu de la protesta se mantuvo. Luego de pedir dos minutos de silencio por las víctimas del accidente, emprendimos camino por las calles de Nagata-cho y Akasaka, pasamos por las oficinas del Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) y por el Parque Hibiya. Comunicamos nuestro mensaje de protesta fuera del METI, el ministerio responsable de regular a la industria nuclear, aunque dudamos que nuestras voces hayan llegado a los empleados a cargo.

En vista de que los magnates del METI no nos escucharían desde las calles, elevamos nuestro reclamo a la oficina de la Agencia de Seguridad Industrial y Nuclear (NISA). Pese a que NISA se encuentra realizando sus propias investigaciones de las causas del accidente en Mihama, organizaciones antinucleares como CNIC, sumidas en el escepticismo de que no se traten los detalles desagradables, organizaron diversas reuniones con el personal de NISA y le presentaron una larga lista de preguntas. Buscamos datos concretos, aunque obtenemos respuestas vagas. Las autoridades de NISA se valen del hecho de que el distrito policial de Fukui está realizando investigaciones penales como excusa para restringir la publicación de información. Dicen que no existen inconvenientes. Sin embargo, desde que ocurrió el accidente surgieron suficientes pruebas condenatorias para probar que el régimen de inspección y el sistema de seguridad nuclear actuales no funcionan.

Luego del accidente, NISA ordenó a los operadores de los reactores controlar sus registros para verificar si se habían omitido otras áreas en la lista de lugares que debían ser inspeccionados en las tuberías. Las pautas "voluntarias" de inspección del sistema de refrigeración secundario de los reactores de agua presurizada (PWR) se implementaron en 1990. Si creemos en las respuestas de las empresas eléctricas, faltaban quince áreas de la lista para implementar estas pautas, y otras cuatro que faltaban desde un principio - idénticas a las del tubo que explotó en Mihama-3 - fueron posteriormente agregadas a la lista. No obstante, de las más de 80.000 áreas que figuraban en la lista, casi 20.000 nunca fueron verificadas (en PWR solamente), lo cual implica que, aunque estuviesen incluidas en la lista, no existen garantías de que todas ellas cumplan con los requisitos mínimos. Esto nos induce a pensar que existen muchos otros datos que no han sido revelados.

NISA sabe perfectamente, a raíz de los detalles que surgieron tras el accidente, que (a) el espesor de los tubos con excepción del que explotó, incluidos los de otros reactores, había disminuido por debajo del mínimo regulatorio; (b) el espesor de los tubos no comprendidos por las pautas de 1990 había disminuido por debajo del mínimo regulatorio; (c) la disminución del espesor de los tubos ocurrió en niveles variables, aun en tubos idénticos. Bajo estas circunstancias, ¿cómo pueden estar seguros de que los tubos no verificados son seguros?

Los procedimientos empleados en las investigaciones oficiales, al igual que nuestras reuniones con NISA, nos llevaron a creer que NISA pretende darle el visto bueno a las pautas de 1990, recomendar, posiblemente, unos pocos agregados menores a la lista de inspección, y mantener los reactores en funcionamiento todo el tiempo que sea posible. Creemos que las pautas tienen errores que podrían tener funestas consecuencias y que el régimen de inspección debería ser mucho más exhaustivo. NISA debería verificar con rigurosidad las inspecciones de las empresas, en lugar de dar el visto bueno a los informes de las compañías, como ha hecho hasta ahora. Los reactores antiguos deberían cerrarse inmediatamente y las unidades en construcción deberían suspenderse. El caso de Mihama 3 demuestra que no se puede confiar en que las empresas eléctricas y los entes reguladores realicen su trabajo correctamente, y que ningún sistema de gestión puede garantizar la seguridad de los reactores nucleares.

Uno de los motivos de este accidente fue restar importancia al sistema de refrigeración secundario. Los problemas en el sistema secundario de los reactores nucleares pueden ocasionar otros problemas en el sistema primario, lo cual puede conducir a su vez a graves accidentes. Otro de los motivos del accidente está relacionado con el hecho de que la liberalización del mercado eléctrico de Japón sigue su curso mientras los reactores nucleares acortan su vida útil. En este contexto, surgen contradicciones entre la demanda de competitividad de los costos y la demanda de seguridad. En Japón, el factor económico tiene prioridad sobre la seguridad. Los reactores continúan acortando su vida mientras la liberalización sigue su curso. Este accidente quizá sea una premonición de mayores accidentes por venir.

CNIC continuará ahondando en este caso para descubrir qué sucedió realmente y por qué. Aunque el club nuclear hace todo lo posible por ocultar sus errores, creemos que es nuestro deber exponer tales fallos y llamar la atención sobre ellos. Si el público aparta la vista de estos errores por un minuto, aun el extremadamente inadecuado sistema de seguridad implementado se irá convirtiendo en nada.

Fuente y contacto: Philip White, Oficial de Enlace Internacional de CNIC Citizens' Nuclear Information Center, 1-58-15-3F, Higashi-nakano, Nakano-ku, Tokio, Japón
Teléfono: +81-3-5330-9520
Fax: +81-3-5330-9530
e-mail: cnic@nifty.com
Web: http://cnic.jp/english/


MUNICIPIO DE MIHAMA INDIGNADO
Teruyuki Matsushita, miembro del municipio de Mihama, estaba dictando un taller en la organización ecologista que conduce cuando, el 9 de agosto, ocurrió el accidente en la central nuclear Mihama. Matsushita se enteró del accidente a las 16:00 horas aproximadamente, cuando le avisó un amigo que había escuchado en la cadena CATV que algo terrible había sucedido en la planta nuclear. La alarma de emergencia que debió haber advertido a toda la ciudad del accidente no fue utilizada.

Matsushita, activista antinuclear de toda la vida, dijo que este accidente ha tenido un impacto en los habitantes y trabajadores sin precedentes. El accidente causó gran conmoción particularmente a los empleados de las compañías subcontratistas, algunos de los cuales debieron someterse a tratamientos psicológicos. La ruptura del tubo sucedió a las 15:22 horas y, a raíz de que el accidente tuvo lugar durante un descanso, la mayoría de los trabajadores se salvaron milagrosamente del desastre. Si la ruptura se hubiese producido uno o dos minutos antes o después, más personas hubiesen resultado heridas o hubiesen perecido.

Matsushita manifestó especial preocupación por las inhumanas condiciones en que se encuentran los trabajadores de la planta. El sistema secundario, por ejemplo, no dispone de baños, aunque el sistema primario sí.

Los empleados de empresas subcontratistas tuvieron que hacer frente a condiciones más severas con la llegada de la liberalización de la energía eléctrica. Las empresas de servicios públicos tuvieron que reducir costos, acortar la duración de las inspecciones regulares y hacer recortes salariales. Los trabajadores eventuales ya no recibirán una buena paga como antes. Dadas las circunstancias, las posibilidades de contratación de empleados calificados serán menores, lo cual afectará la calidad del trabajo.

En julio de este año, se descubrió la reducción de espesor de uno de los tubos de refrigerante de la central nuclear Ohi, situada cerca de Mihama - Ohi también es operada por KEPCO. La situación representó un grave peligro debido a que el problema fue detectado cerca del reactor. Si KEPCO hubiese tomado seriamente el problema y hubiese inspeccionado otros reactores, incluidos los de Mihama, podría haberse prevenido la catástrofe, afirma Matsushita.

Los habitantes se sorprendieron al enterarse de que el tubo dañado de Mihama 3 no había sido inspeccionado en 28 años, desde la puesta en marcha del reactor. El acortamiento de la duración de las inspecciones enfureció a los ciudadanos, ya que los reactores antiguos necesitan justamente mayor tiempo para inspecciones, de manera que se prevengan posibles accidentes.

El enojo del municipio con los descuidados controles y operación de KEPCO hizo que el presidente de la empresa se presentara en Mihama el 9 de septiembre para pedir disculpas. Cada uno de los miembros del municipio amonestó duramente a KEPCO por su irresponsabilidad; en algo que, según Matsushita, pareció más bien una protesta antinuclear. Matsushita agregó que KEPCO no debería tener derecho a operar plantas nucleares nunca más, y que la única manera de garantizar la seguridad de los habitantes es desmantelar los reactores.

Fuente y contacto: Satomi Oba, WISE Japón
e-mail: Kota-goldencat@kfa.biglobe.ne.jp




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