publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 30 de julio de 2004
Por extraño que parezca, el Departamento de Energía Atómica (DAE), uno de los departamentos más poderosos y mimados del gobierno de la India, se encuentra celebrando su 50º aniversario sin bombos ni platillos. Pese a que el departamento surgió como el niño consentido de la elite india, y a que uno de los "padres" de la aterradora bomba atómica ha sido coronado presidente de la India, el ánimo del DAE es más bien apagado.
(614.5629) S. P. Udayakumar - De hecho, en una entrevista con Frontline (del 14 al 27 de febrero de 2004), Anil Kakodkar, presidente de la Comisión de Energía Atómica y secretario del DAE, afirmó: "No estamos para celebraciones." Cuando el persistente entrevistador destacó que cincuenta años era un aniversario importante, Kakodkar reiteró: "Atravesamos un período de introspección en estos momentos". Kakodkar señaló dos elementos de esta introspección: "observar cómo prepararnos para el futuro" e "intentar capturar algunos aspectos importantes de la historia del programa de energía atómica de nuestro país". Traducción: "Necesitamos lograr algo concreto, y no hemos estado realizando un buen trabajo".
Aunque la provisoria "Comisión de Energía Atómica" fue creada en agosto de 1948 en el flamante Departamento de Investigación Científica, el Departamento de Energía Atómica (DAE) recién fue establecido el 3 de agosto de 1954, bajo el control directo del primer ministro mediante una orden presidencial. La Comisión de Energía Atómica (AEC) fue creada dentro del Departamento de Energía Atómica por una resolución del gobierno el 1 de marzo de 1958. Tres meses después de que fuera creado el DAE, el primer ministro Jawaharlal Nehru declaró en una conferencia sobre el "Desarrollo de la energía nuclear con fines pacíficos": "Queremos utilizar la energía atómica para generar electricidad porque la electricidad es fundamental para el desarrollo de una nación".
En el 50º aniversario del DAE, sería oportuno reflexionar sobre la trayectoria de la industria nuclear de la India durante los últimos cincuenta años. Observe bien las estadísticas. En 1950, la India producía sólo 1.800 MW de potencia, aunque en 1998-99 ya generaba unos 90.000 MW - provenientes en general de centrales térmicas e hidroeléctricas. La energía nuclear generaba unos 1.840 MW - tan sólo un 2% de la producción de energía total. Hoy en día, la industria nuclear india sostiene que la producción energética aumentó a 2.770 MW, casi un 3% si se sigue tomando la misma cifra de 90.000 MW de producción energética total.
Aunque el DAE no alcanzó su objetivo de 10.000 MW a fines de 2000, continúa teniendo quimeras y prometiendo grandes cosas. La realidad es que la mayoría de las 14 unidades (dos en Tarapur, al oeste del estado de Maharashtra, cuatro en Rawatbhatta, al oeste del estado de Rajasthan, dos en Kalpakkam en Tamil Nadu, dos en Narora al norte de Uttar Pradesh, dos en Kakrapar al oeste de Gujarat y dos en Kaiga, al sur de Karnataka) están plagadas de problemas técnicos. El Dr. B. K. Subbarao, capitán naval retirado familiarizado con el departamento nuclear, sostiene que "las seis plantas nucleares del país con 14 unidades se encuentran operando a baja potencia".
Una simple comparación de proyectos nucleares con proyectos de energía térmica e hidroeléctrica demostraría que la energía nuclear es mucho más costosa e ineficaz. El 1 de diciembre de 1999, la Nuclear Power Corporation of India Ltd. (NPCIL) presentó al primer ministro, por primera vez, un cheque de dividendos por Rs 504,4 millones (€ 9/US$ 10,9 millones). Es importante observar que NPCIL fue constituida en 1987. No hace falta ser un genio para poder imaginar la cantidad de dinero, tiempo, energía y recursos humanos y de otro tipo que se emplearon en estas instituciones nucleares y sus actividades desde 1948. Si sumamos todos estos hechos y los gastos incurridos, podemos obtener un típico cuadro de ineficacia e incompetencia.
La energía nuclear no sólo es costosa sino también mortal. Graves accidentes ocurren en las centrales nucleares de la India. Por ejemplo, en marzo de 1999, la segunda unidad de la central nuclear MAPS de Kalpakkam, cerca de Madras, tuvo una pérdida de agua pesada. El organismo regulador nuclear indio AERB, otro brazo de la industria nuclear india, restó importancia al incidente declarando que "las emisiones al medio ambiente se mantienen dentro de los límites establecidos por la AERB". Sin embargo, M. V. Ramana, científico indio, estimó que la radioactividad liberada al medio ambiente había superado "varias veces el límite permitido de 300 curies por día/reactor, excediendo quizá 10 veces el límite de emisiones diarias". Ramana agregó que las dosis a trabajadores debieron haber sido mucho mayores de lo que afirmó AERB.
En diciembre de 1999, el gobierno de la India admitió por primera vez que, en mayo de 1998, la central nuclear Rajasthan vertió al lago Rana Pratap Sagar agua pesada con niveles de tritio radioactivo superiores a los límites establecidos por AERB. En diciembre de 1999, Nueva Delhi también reconoció que no se habían tratado 21 problemas sobre seguridad nuclear, algunos de los cuales se remontaban a 1996, planteados por AERB. En diciembre de 1991, trabajadores del centro de investigación atómica Bhabha descubrieron una gran pérdida radioactiva en las cercanías de los reactores Cirus y Dhruva. La pérdida, originada por un mal mantenimiento de tuberías, contaminó gravemente el suelo.
Sabemos únicamente lo que dijeron. Protegida por el secreto y el encubrimiento, la industria nuclear de la India ocultó cosas con bastante eficacia. Considerando nuestros antecedentes nacionales en preparación de emergencia y conciencia de seguridad, muchos ciudadanos de la India temen que ocurran importantes accidentes en las centrales nucleares del país. Una rápida mirada a la tragedia en Bhopal, a los frecuentes accidentes de trenes y aviones, al asesinato de numerosos líderes de alto nivel, y a otros acontecimientos de este tipo demuestran que nosotros, como nación, no estamos preparados para evitar catástrofes ni para resolver situaciones de emergencia.
Resulta muy contradictorio que en un país democrático como el nuestro, ciertos departamentos, proyectos y asesores científicos sean tratados como "vacas sagradas" sin necesidad de transparencia y rendición de cuentas. Estas personas y organismos funcionan como autoridades extra constitucionales, e incluso ni los representantes públicos electos ni los medios disponen de ninguna información sobre estas entidades, sus presupuestos, o sus actividades. Con el pretexto de la seguridad nacional, a los "ciudadanos comunes" se les veda el acceso a los detalles sobre armas nucleares y programas de energía atómica, tan relevantes para la vida y el futuro de los ciudadanos de la India. De hecho, la Ley de Energía Atómica de 1962 (cláusula 18) estipula que no podemos solicitar, recopilar o revelar ninguna información sobre plantas nucleares presentes, pasadas o futuras.
En lugar de facilitar una vigilancia e inspección más rigurosas, la burocracia y los círculos nucleares de la India reman en la dirección contraria. En junio de 2000, el gobierno indio despojó a la AERB de su autoridad para supervisar la seguridad de un gran número de plantas nucleares esenciales para el programa de armas del centro de investigación atómica Bhabha. Un comité de seguridad interna asumió la responsabilidad de garantizar la seguridad pública y proteger a los trabajadores de posibles peligros que pudieran originarse en estas plantas. Esta medida socavó seriamente la responsabilidad de AERB para imponer normas de seguridad independientes e imparciales.
Muchos ciudadanos y activistas antinucleares de los distritos de Kanyakumari, Tirunelveli y Thoothukudi, de Tamil Nadu, exigieron al Departamento de Energía Atómica (DAE) y al gobierno de la India que respeten su derecho a la información y que den a conocer el estudio de impacto ambiental (EIA), el estudio de evaluación del emplazamiento, y el informe del análisis de seguridad que, según se afirma, fueron realizados en 1988 para el proyecto nuclear de Koodankulam, central que podría entrar en servicio en 2007. Aunque estos estudios están desactualizados y el proyecto sufrió muchos cambios, los habitantes del lugar tienen derecho a conocer los verdaderos argumentos del gobierno y la industria nuclear.
El DAE también eludió a la Junta de Control de Contaminación de Tamil Nadu (TNPCB) para obtener el permiso correspondiente del proyecto Koodankulam. La audiencia pública obligatoria no ha sido celebrada hasta la fecha. Pese a que el plan original contemplaba la construcción de dos reactores de 1000 MW, las autoridades del DAE incrementaron el número de unidades unilateralmente, como si dirigieran un estado dentro del estado indio. El DAE actúa sin transparencia y oculta a las sociedades política y civil sus verdaderos planes sobre Koodankulam.
Mucho dinero ya se ha malgastado en proyectos nucleares, y la actual escasez de efectivo se debe principalmente a que la energía nuclear es muy costosa, ineficaz y de uso intensivo de capital. Por consiguiente, los altos cargos de la industria nuclear de la India manifestaron su interés en invitar a inversores privados. Para alcanzar su meta de 20.000 MW de potencia en 2020, afirman que necesitan la exorbitante suma de Rs 800 mil millones (€ 14/US$ 14 mil millones). Todo esto implica que mientras las empresas privadas obtienen ganancias sin responsabilidad alguna, los contribuyentes y "ciudadanos comunes" de la India cargan con el costo de tratar los desechos nucleares y otras peligrosas consecuencias.
Un país en vías de desarrollo tan poblado como la India tiene una creciente necesidad de energía. No obstante, esta energía debe ser económica, sustentable e inocua para el medio ambiente precisamente por esta sobrepoblación y alta densidad demográfica. Aun un pequeño contratiempo podría herir o matar a una inmensa cantidad de personas. La estrategia "utilizar y descartar" adoptada en los proyectos de energía nuclear no es viable por razones obvias de limitada disponibilidad de tierras y serios impactos de los desechos nucleares en la salud y seguridad de las generaciones presentes y futuras. Por otro lado, no podemos permitirnos destinar todos nuestros escasos recursos en la producción energética únicamente, ya que tenemos otras necesidades acuciantes como la salud, la educación, la vivienda y el transporte, por mencionar sólo algunas.
No es prudente que la India emprenda la producción eléctrica a través de centrales nucleares cuando países de avanzado desarrollo tecnológico como Suecia y Alemania decidieron renunciar a la opción nuclear. Las empresas de energía nuclear de los Estados Unidos están cerrando unidades antiguas y no construyen nuevos reactores. Los proyectos de energía nuclear no contribuyen al desarrollo social ni económico de la India, más bien acentúan el poder, la prominencia y el prestigio de los financieros de clase alta y los magnates de la energía. Estos "templos de ciencia y tecnología" (según la opinión del presidente ruso Putin) ofrecen a los científicos e ingenieros de clase media un empleo estable, un ingreso fijo y una vida desahogada. Sin embargo, lo que obtienen los 400 millones de pobres de la India de estos proyectos nucleares es un gran interrogante.
La solución a las crecientes necesidades energéticas no es emprender costosos y peligrosísimos proyectos nucleares, sino evitar la pérdida y el robo en la distribución de energía y racionalizar la administración ineficaz. Existen otras fuentes de energía viables como la solar, la eólica y la biomasa. Ya contamos con refrigeradores solares, radios solares, e incluso audífonos solares. Disponemos de cocinas solares en diversas formas y tamaños. El primer crematorio solar del mundo ya ha sido construido en Gujarat, y ahorra unas 600 libras de leña por cada cuerpo cremado.
Se dice que el objetivo de producción eólica de la India oscila entre 20.000 y 45.000 MW. Al día de la fecha, la potencia instalada total de parques eólicos en Tamil Nadu solamente supera los 1.350 MW, y este año financiero se planea adicionar otros 450 MW. De acuerdo al criterio revisado de densidad de energía eólica anual, el Ministerio de Fuentes de Energía No Convencionales preparó un plan general para 80 posibles sitios de producción eólica en 10 estados. El área de Koodankulam (Tamil Nadu), donde ya existen miles de parques eólicos, es uno de estos sitios. Existieron numerosos problemas iniciales, como insuficiencia de datos eólicos, redes poco estables y apagones e incompatibilidad de la infraestructura en buena parte importada. Si destinamos mayor atención y recursos a las fuentes de energía renovable, podremos tener una vida sustentable en la India sin radiación ni enfermedades mortales.
[PMANE difunde por correo electrónico el boletín "Red Earth" para encabezar la lucha contra la central nuclear Koodankulam. Para suscribirse, escriba a koodankulam@yahoo.com]
Contacto: Dr. S. P. Udayakumar, coordinador de People's Movement Against Nuclear Energy (PMANE) 42/27 Esankai ManiVeethy Parakkai Road Junction Nagercoil 629 002, Tamil Nadu, India
E-mail: drspudayakumar@yahoo.com