publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 30 de julio de 2004
En mayo, Pakistán aceptó comprar su segundo reactor nuclear de fabricación china. El nuevo reactor será idéntico al reactor de diseño y construcción china que posee la central nuclear Chashma, situada a 30 millas de Mianwali. El proyecto obtuvo el visto bueno pese a que la experiencia con el primer reactor no ha sido nada alentadora. Los aspectos económicos del proyecto no están claros y aún faltan responder muchas preguntas sobre la seguridad del diseño chino y la ubicación del primer reactor.
(614.5628) Zia Mian y A.H. Nayyar - El reactor sería construido en menos de siete años, e incluso algunos informes sugieren que podrían entrar en servicio en 2010. Lo mismo se dijo de Chashma I. Cuando se suscribió el contrato en 1991, se especulaba que el reactor entraría en servicio en menos de seis años. Sin embargo, transcurrieron nueve años hasta que los chinos entregaron la unidad a la Comisión de Energía Atómica de Pakistán (PAEC) a fines de 2000. La planta fue formalmente inaugurada a principios de 2001. En vista de esto, resulta muy probable que con Chashma II ocurra algo similar - el reactor podría comenzar a producir electricidad recién en 2015.
Los factores económicos relacionados con la electricidad nuclear son algo indescifrable en Pakistán, ya que la PAEC se rodea de un manto de secreto y se muestra renuente a divulgar cifras detalladas. Sin embargo, sí se dio a conocer que Chashma I costó entre US$ 600 millones y más de US$ 1 mil millones. Fuentes bien informadas sugieren que los costos reales rondaron los US$ 1,3 mil millones, aproximadamente el doble de los costos originales. Cifra bastante sorprendente considerando que la planta fue construida para producir tan sólo 300 MW, a razón de más de US$ 4 por MW de potencia de energía eléctrica. Este precio por megavatio de electricidad producida equivale a más del doble del costo por MW de la central hidroeléctrica Ghazi Barotha, inaugurada por el presidente Musharraf en agosto de 2003. De acuerdo a lo informado, Pakistán asignó Rs 54,392 mil millones (€ 797/US$ 960 millones) para Chashma II y, al igual que ocurrió con Chashma I, se espera que el costo final ascienda mucho más.
Los costos de explotación de los reactores nucleares (por energía producida) son siempre más altos que los de una central térmica. Este es el caso en Pakistán. Por consiguiente, la electricidad producida por centrales nucleares resultará más costosa.
A pesar de que el reactor Chashma I es operado por PAEC, le corresponde a la compañía de agua y electricidad Wapda comprar la electricidad (para distribuirla para uso doméstico, etc.). En 2003, Wapda realizó un reclamo público por tener que pagar más del doble de lo que le correspondería para comprar electricidad de Chashma I. La electricidad que Wapda produce y compra de productores de energía independientes es mucho más barata que la que le cobra PAEC por Chashma I. La disputa por el precio finalmente quedó zanjada cuando intervino el gobierno obligando a Wapda a pagar un monto extra. Directivos de Wapda señalaron que esto les ocasiona pérdidas anuales por Rs 3 mil millones (€ 44,2/US$ 53,3 millones). Un alto cargo manifestó que Chashma I "consumirá nuestros ingresos durante década". No existen motivos para pensar que la electricidad que genere Chashma II sea más económica. Sin embargo, sin importar cuál fuera el costo, Wapda y los consumidores de electricidad deberán pagar la tarifa impuesta.
Directivos de Wapda también declararon que Chashma I no es fiable comparada con sus propias centrales y las operadas por productores de energía independientes. Según Wapda, la central nuclear fue cerrada con frecuencia sin avisos previos y requiere prolongados períodos de mantenimiento. De acuerdo a los propios informes de la PAEC, en 2002-2003, la planta permaneció cerrada durante casi 175 días. En una oportunidad, les llevó a las autoridades 33 días reparar una avería.
Parte del problema consiste en que Chashma I es un proyecto "llave en mano". El diseño es chino y todos los componentes principales fueron hechos en China. Todo lo que hizo Pakistán fue pagar y "girar la llave para encenderlo". Con Chashma II ocurrirá lo mismo, ya que la PAEC no participará del diseño básico ni de las obras de ingeniería. Esto implica que si algo anda mal, PAEC no podrá arreglarlo. Ante esta situación, los ingenieros chinos deberán encargarse de las reparaciones - cobrando una suma adicional, claro está. Los chinos tienen pocos incentivos para permitir que ingenieros paquistaníes realicen las reparaciones. Por tanto, la PAEC seguirá dependiendo de la pericia de China.
Este problema es más grave de lo que parece. Aunque está claro que la PAEC tiene muy poca experiencia en el reactor que opera, no queda claro si China cuenta con los conocimientos necesarios.
Los reactores Chashma I y II están basados en un reactor prototipo chino construido en 1990. A raíz de serias fallas de diseño, China decidió no construir ningún otro en el país. En lugar de esto, primero vendió una copia y luego otra a Pakistán. El reactor chino original (de la central nuclear Qinshan) sufrió un accidente en 1998 que provocó su cierre durante un año. China no pudo solucionar el problema y contrató a una firma estadounidense, la cual realizó las reparaciones a un costo de decenas de millones de dólares. Si China no pudo solucionar los problemas de su reactor de diseño propio; no queda para nada claro cómo podrá resolver inconvenientes en Chashma I o II. Quizá la PAEC también espere ayuda norteamericana...
La ubicación de los reactores también es problemática. La central se encuentra a muy poca distancia de las márgenes del Indo, en un terreno de actividad sísmica donde las propiedades del suelo pueden agravar los efectos de un terremoto, empeorando las consecuencias. Un accidente, Dios no lo quiera, tendría consecuencias muy graves. Si se produjera un gran escape de radioactividad, como en Chernobil, Pakistán enfrentaría problemas catastróficos. Estimaciones sugieren que en el largo plazo podrían producirse más de 12.000 muertes relacionadas con el cáncer, y que los casos de cáncer posiblemente se triplicarían. El suelo, el Indo y posiblemente las aguas subterráneas quedarían contaminadas con radiación. Los efectos, al igual que en Chernobil, perdurarían durante décadas.
Los reactores implican grandes riesgos innecesarios, dado que son pequeños y producen algo más del 3% de la potencia ya instalada del país. Disminuir el enorme robo de energía del sistema de distribución eléctrica existente (aproximadamente un 40%) podría ahorrar fácilmente más electricidad que la que producirían ambos reactores. Asimismo, invertir el mismo monto de dinero en eficiencia y ahorro eléctrico contribuiría en alto grado a prescindir de ambos reactores.
La poca rentabilidad, falta de seguridad y posibles peligros ambientales relacionados con Chashma I sugieren que sería oportuno realizar un serio debate público antes de concretar el proyecto Chashma II. El mismo reclamo se hizo cuando se proyectó la construcción de Chashma I. En 2000, una coalición de organizaciones ambientalistas paquistaníes y otras ONGs le escribieron al presidente Musharraf solicitándole detener las obras en Chashma I hasta que se realice un estudio de impacto ambiental público sobre la planta. Las organizaciones señalaron que la gente tenía derecho a saber y decidir sobre los peligrosos programas que se implementarían en su nombre. Tales estudios públicos están estipulados por la Ley de Protección Ambiental paquistaní de 1997. No obstante, debido a que Chashma I estaba a punto de entrar en servicio, la PAEC se negó a admitir que cualquier estudio público fuera posible o necesario. El gobierno aparentemente aceptó esto y los ambientalistas fueron ignorados.
Todavía no es tarde para detener la construcción del reactor Chashma II. El proyecto todavía se encuentra en su etapa inicial y queda mucho tiempo para realizar un estudio de impacto ambiental público. Aún está por verse si todos los proyectos nucleares pueden ignorar las leyes, los debates públicos y la razón.
Contacto: Zia Mian, Program on Science and Global Security, Woodrow Wilson School of Public and International Affairs, Princeton University, 221 Nassau Street, Floor 2 Princeton, NJ 08542-4601
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