publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 16 de julio de 2004
En la disertación inaugural de la XX Conferencia sobre Salud y Radiación de Bajo Nivel celebrada en Edimburgo el 3 de junio, el Dr. Keith Baverstock suplicó que se adoptara un enfoque preventivo de los efectos del uranio empobrecido en la salud. "El peligro no es tan especulativo como para ignorarse", dijo a la audiencia.
(612-613.5624) Laka Foundation - En febrero pasado, Baverstock dijo al periódico escocés The Sunday Herald que la Organización Mundial de la Salud (OMS) había "suprimido" un estudio científico de los efectos cancerígenos del uranio empobrecido en Irak. Baverstock y sus colegas advierten en un informe, actualmente en preparación, que el uso militar de armas con uranio empobrecido representa un riesgo sanitario a largo plazo. El Dr. Baverstock actualmente trabaja en el Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Kuopio, en Finlandia, y de 1991 a 2003 trabajó como jefe de la División de Protección Radiológica de la OMS.
La conferencia de Baverstock, titulada "Ciencia, política y ética en el debate de las bajas dosis", se centró en dos estudios de caso de la salud de veteranos británicos que habían estado expuestos a pruebas nucleares y en el uso de municiones con uranio empobrecido.
Baverstock describió el estudio epidemiológico de veteranos británicos realizado por National Radiological Protection Board (NRPB) en los '80, y llamó la atención sobre ciertos errores en la metodología. El NRPB aceptó en un principio como datos primarios nombres de los soldados que asistieron a las pruebas y datos dosimétricos bastante escasos del Ministerio de Defensa, aparentemente sin verificación independiente.
Se reconoció desde un principio que los descubrimientos eran incompletos. Luego del primer análisis de 1988, se identificaron a más veteranos para evitar que el grupo de veteranos expuestos sea inferior al de los soldados que no estuvieron expuestos a pruebas nucleares en Australia o el Pacífico. Sin embargo, los nuevos veteranos no se incluyeron en el análisis principal.
Baverstock declaró: "Si la falta del 15% de los registros estuvo de alguna manera relacionada con los resultados sanitarios estudiados, entonces se obtuvieron resultados parciales, ya que esta carencia de datos no se registró en el grupo de soldados no expuestos".
Según el estudio de NRPB, la participación en pruebas nucleares no perjudicó la salud de los veteranos. Conforme a esto, el Ministerio de Defensa puede llegar a la conclusión de que no existen motivos de indemnización. Baverstock, no obstante, remarca que el estudio de NRPB fue deficiente y que los datos no fueron científicamente aprovechados al máximo. Por otro lado, la falta de voluntad política dificultó la resolución del problema y del impacto en la salud de los veteranos expuestos.
En cuanto a la contaminación interna (con partículas de polvo de óxido de uranio empobrecido), Baverstock hizo notar que la Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP) considera que estas partículas de polvo son un riesgo químico más que radiológico, con excepción de las partículas insolubles alojadas en los pulmones.
Las partículas solubles son consideradas un riesgo químico y el principal efecto tóxico que provocan son alteraciones renales. Las partículas insolubles son consideradas un riesgo radiológico y provocan principalmente lesiones pulmonares.
Baverstock cree que este modelo es sumamente simplista. Señaló que un subproducto de la combustión del uranio empobrecido es la mezcla de dos óxidos, uno insoluble y el otro levemente soluble. Cuando se inhala el óxido levemente soluble, queda retenido en los pulmones. El uranio de lenta disolución se une al ADN y a proteínas del tejido pulmonar y se traslada lentamente del tejido a la sangre y a otros tejidos, particularmente a hueso, antes de ser excretado a los riñones.
Baverstock dijo que resultados recientes indicaron que mientras el uranio se dirige a los riñones o permanece alojado en los pulmones durante períodos prolongados, puede dar origen a genotoxicidad, mediada no solo por la radiación sino también por las propiedades químicas combinadas con la radioactividad.
Por otra parte, también existe la posibilidad de que se produzcan lesiones en las células contiguas a las células irradiadas. Baverstock se lamenta de que ni la ICRP, la AIEA ni la OMS hayan considerado estos posibles efectos cuando evaluaron los riesgos de la inhalación de partículas de polvo de uranio empobrecido. "Cuando se le advirtió a la OMS de estos tres posibles mecanismos, ésta ignoró la información en la preparación de una monografía sobre los efectos del uranio empobrecido en la salud, publicada en 2001, y más tarde suprimió la publicación del trabajo que postulaba estos tres mecanismos".
Baverstock cree que la violación más grave es la cometida por la OMS, organismo que comprometió su mandato de protección a la salud pública. "En un mundo ideal, la OMS hubiese alertado a la AIEA y la ICRP del posible peligro que representa el polvo de óxido de uranio empobrecido en Irak", manifestó. "Hasta que se disponga de pruebas contundentes que demuestren que el polvo de óxido de uranio empobrecido es inocuo, deberían limpiarse las zonas de batalla donde fue utilizado".
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