publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 16 de julio de 2004

SITUACIÓN INTERNACIONAL SOBRE EL DESARME Y LA NO PROLIFERACIÓN


Durante los últimos tres meses tuvo lugar un aluvión de reuniones y negociaciones en torno al régimen internacional sobre desarme y no proliferación de armas nucleares. Con la llegada del mes de julio, el sol comienza a brillar mientras el ámbito político internacional da paso al verano. Los diplomáticos y ONGs que existen dentro de esta nebulosa zona de diplomacia internacional son como el régimen en sí mismo, están desorientados y no saben cuál es el próximo paso a seguir.

(612-613.5619) Greenpeace Internacional - En mayo de 2000, un discurso pronunciado por George W. Bush sobre el desarme y la no proliferación debió haberle advertido al mundo del mal que dejaría al régimen desorganizado.

En febrero de 2004, la administración Bush manifestó que no apoyaría una prohibición global sobre las pruebas nucleares; no apoyaría medidas claves, acordadas por la comunidad internacional, sobre un plan para alcanzar el desarme nuclear en todo el mundo conforme al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP); señaló que ya había implementado un plan para desarrollar bombas nucleares destructoras de búnkers de bajo rendimiento energético; que comenzaba a prepararse para el posible reinicio de pruebas nucleares en 2007; y dejó en claro que la doctrina nuclear de EE.UU. se reservaba el derecho de utilizar armas nucleares primero - incluso en un conflicto convencional y/o antes de que tenga lugar un acto de agresión.

Estos pocos ejemplos sirven para ilustrar que la administración Bush, en tan sólo cuatro años, dejó a un régimen golpeado y abatido. Un régimen que podría cancelarse, aunque esto no parece formar parte del plan general. Parecería, en cambio, que EE.UU. espera que otro haga el trabajo sucio. Pero no señalemos únicamente al gobierno de Bush, las demás naciones que poseen armas nucleares - Gran Bretaña, Francia, Rusia, China, la India, Pakistán e Israel - también son cómplices por su silencio o porque siguen teniendo armas nucleares fuera de cualquier régimen multilateral.

En otro discurso pronunciado en febrero, Bush lanzó una nueva serie de iniciativas para CONTROLAR el acceso a los materiales y la tecnología nuclear civil (ver El Monitor Nuclear de WISE/NIRS 604.5581: "Cruzada de Bush contra la proliferación de armas nucleares"). Las propuestas recomendaron seguir avanzando de la posibilidad de la abolición global de las armas nucleares, a un mundo donde la posesión indefinida de materiales, tecnología y armas nucleares es el derecho divino de los pocos elegidos seleccionados por el aspirante a deidad, Bush.

El plan propuesto, ampliación de la Iniciativa Seguridad ante la Proliferación (PSI), iniciativa ilegal implementada por EE.UU., les permitiría solamente a los países que hayan firmado e implementado las salvaguardas de la AIEA de "pleno alcance" acceder a tecnología y materiales nucleares. No permitiría que ningún otro país construya u opere plantas de enriquecimiento de uranio y/o de reprocesamiento, y modificaría los procesos operativos de la AIEA para excluir a países como Irán, aunque incluiría a Israel.

Como fanáticos religiosos, los seguidores de la administración Bush han sido enviados por todo el mundo con el fin de someter a la comunidad internacional para venderle esta orden del Nuevo Mundo.

Otra de las adicciones del gobierno de Bush ha sido el programa nuclear de Irán. Existen verdaderos motivos para preocuparse por las intenciones de Teherán, pero, ¿ha sido justificado el énfasis que se pone en la importancia de esta cuestión? Al igual que un perro que roe un hueso, el gobierno de Bush individualiza al programa nuclear iraní como al demonio encarnado, mientras se muestra satisfecho por haber obligado a Libia a desmantelar unilateralmente sus programas nucleares. De alguna manera, el hecho de que Libia deba ser reprendida por haber tenido un programa clandestino para fabricar bombas nucleares ha sido ignorado.

Para los seguidores de Bush, la primera oportunidad para exponer el nuevo plan se dio en la tercera y última reunión de la Comisión Preparatoria del TNP, la cual prepararía el terreno para la revisión del Tratado en 2005. Había mucho por hacer en la reunión que se celebró durante dos semanas en la sede de la ONU en Nueva York, aunque la reunión terminó en un desorden generalizado. En lugar de producir recomendaciones y concretar acuerdos - como normas de procedimiento, la agenda y la documentación que debían prepararse para la reunión de revisión en 2005 - el encuentro en la sede de la ONU culminó en tal confusión, que todavía persisten opiniones diferentes respecto a qué fue lo acordado (si acaso se acordó algo).

En cada debate sobre cada cuestión tratada, desde el desarme nuclear a los usos pacíficos de la energía nuclear, Estados Unidos acusó reiteradamente a Irán de tener un programa clandestino de bombas nucleares, arremetió en menor grado contra las acciones de Corea del Norte, y aplaudió a Libia por sus confesiones. Otros intentaron participar de serios debates sobre el incumplimiento del P5 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU) de sus obligaciones legales conforme al TNP y el desarme, los intentos por restringir el derecho de los países al acceso a tecnología y materiales nucleares según el tratado, la posesión de Israel de armas nucleares, y el fracaso de los miembros en un trabajo serio para establecer una zona sin armas nucleares en Medio Oriente.

El único tratado internacional que atesora la promesa de que EE.UU., Gran Bretaña, Francia, Rusia y China eliminarán sus arsenales nucleares, firmados por todos excepto por la India, Israel y Pakistán, con la incierta inclusión de Corea del Norte, quedó en un estado confuso. No hay una agenda acordada, ni acuerdos sobre participantes o la documentación requerida. De hecho, al parecer lo único que se acordó fue la fecha y el lugar.

La cumbre del G8 en Georgia fue el siguiente gran encuentro para la administración Bush. En la reunión quedó en claro que el enfoque del gobierno de Bush a la no proliferación y el desarme era causa de cierto descontento. En lugar de elaborar propuestas en base a iniciativas previas del G8, no se llegó a un acuerdo ni se ofrecieron sugerencias para delinear los pasos a seguir; el Plan de Acción sobre Proliferación del G8 reafirmó, en cambio, las propuestas e iniciativas anteriores.

En la siguiente cumbre de EEUU/UE en Irlanda, los resultados fueron muy diferentes. La UE apoyó casi todas las propuestas del gobierno de Bush sobre el control de la proliferación.

La tensión entre Estados Unidos y sus aliados europeos se difundió al público en la cumbre de jefes de estado y gobiernos de la OTAN, realizada a fines de junio. Los intentos de EEUU por presionar a la OTAN para que ayude a Irak reabrieron viejas heridas, y suscitaron la oposición sobre todo de Alemania y Francia. Pese a que se llegó a un compromiso según el cual la OTAN le ofrecería capacitación a Irak, Francia y Alemania dejaron bien claro que solamente participarían si la capacitación se realizaba fuera de Irak. Asimismo, surgieron otras corrientes de opinión cuando Putin le volvió la espalda a la cumbre al negarse a asistir al Consejo de la OTAN/Rusia, o cuando Chirac le dijo a Bush algo así como que atienda sus propios asuntos cuando éste manifestó su deseo de que Turquía ingrese pronto a la UE.

Una vez más, los 26 países miembros de la OTAN no pudieron llegar a un acuerdo sobre el contenido del comunicado definitivo que apoyaría a un mundo sin armas nucleares y reconocería, al mismo tiempo, la necesidad de que la OTAN siga conservando su capacidad nuclear.

Adornado con salvedades y condiciones, el lenguaje del comunicado sobre no proliferación y desarme de la cumbre de Estambul resultó ser deliberadamente ambiguo para que se alcance un acuerdo sobre el texto. Aceptaba, por ejemplo, la Iniciativa Seguridad ante la Proliferación propuesta por EEUU, con la condición de que incluya las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas". (1)

Al parecer existe un grado de preocupación tan alto que incluso el director general de la AIEA, el-Baradei, prefiere expresar su opinión sobre la necesidad del desarme nuclear en público. En un discurso pronunciado en una conferencia internacional sobre proliferación, a la cual concurrieron gran parte de los diplomáticos y ONGs destacados en el tema, el-Baradei advirtió:

"…es hora abandonar la impracticable idea de que reprendamos a algunos países por desarrollar armas nucleares, pero aceptemos a otros porque posean armas nucleares para su propia seguridad. Nuestra meta debe ser clara: una estructura que ofrezca seguridad, basada en nuestra humanidad compartida y no en la capacidad de unos pocos para destruirnos a todos". (2)

El-Baradei dijo a la comunidad internacional que existen dos opciones: "esperar a que suceda lo inconcebible; o…prestar atención a las funestas consecuencias y comenzar a actuar hoy". (3)

El régimen internacional del desarme y la no proliferación nuclear solo puede salir de su estancamiento si las naciones eligen actuar en lugar de permanecer en silencio. En las ciudades capitales del mundo y dentro de las ONGs, deben realizarse esfuerzos por encontrar soluciones durante el verano [boreal]. Sólo cuando la comunidad diplomática y las ONGs impulsen cambios de actitud entre los países poseedores de armas nucleares, veremos implementadas verdaderas medidas para lograr la abolición global.

La otra opción es bastante severa y no merece considerarse; implicaría el avance hacia una nueva carrera armamentística y la posibilidad de que las armas nucleares sean utilizadas un día por tercera y - quizá - última vez.

Referencias:
(1) Comunicado de prensa de la cumbre de Estambul, 28 de junio de 2004, disponible en http://www.nato.int/docu/pr/2004/p04-096e.htm
(2) "Nuclear Non-Proliferation: Global Security In A Rapidly Changing World", discurso pronunciado por Mohammed el-Baradei, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica, en la Conferencia Internacional sobre No Proliferación de Carnegie, Washington, DC, 21 de junio de 2004.
(3) Véase (2)

Contacto: William Peden, Greenpeace Internacional, Ottho Heldringstraat 5, 1066 AZ Ámsterdam, Países Bajos
Tel: +31 6 53504731
Fax: +31 20 5148150
E-mail: william.peden@int.greenpeace.org


DESARROLLO NUCLEAR IRANÍ

Pese a su acuerdo con tres importantes potencias europeas, Irán reanudará la construcción de equipos esenciales para un programa de armas nucleares. La decisión no viola tratados internacionales, pero rompe un acuerdo suscrito con Francia, Gran Bretaña y Alemania, en el cual Irán prometió suspender su programa nuclear a cambio de recibir asistencia en tecnología nuclear avanzada (ver El Monitor Nuclear de WISE/NIRS 602.5573: "Proliferación nuclear: enriquecimiento de uranio"). Especialistas en control de armas y funcionarios europeos consideraron la medida iraní un duro revés y un reflejo de las dificultades que afrontan quienes intentan verificar las aspiraciones nucleares de Irán. El líder iraní Ayatollah Ali Khamenei garantizó a países europeos que Irán no pretende fabricar armas nucleares, aunque reiteró que el país no abandonará el desarrollo de la tecnología nuclear.
The Washington Post, 25 de junio de 2004




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