publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 16 de abril de 2004
"Prometí lealtad a la bandera de los Estados Unidos de Norteamérica, y a la República, por la cual permanece indivisible una nación ante Dios…" - excepto cuando se trata de desechos radioactivos, los cuales pueden separar no sólo las moléculas de nuestras células y ADN, sino también los vínculos que unen a las comunidades y naciones. Este es uno de los temas que aborda el abogado ambientalista Stan Barnett en su primera novela, A Single Star (Corinthian Books, Mount Pleasant, Carolina del Sur, 2003).
(608.5600) NIRS - Esta ágil novela política de suspenso y llena de acción gira en torno a un envío por tren de plutonio enriquecido y combustible nuclear altamente radioactivo con destino al emplazamiento del río Savannah (SRS), del Departamento de Energía (DOE) de EEUU, que la Casa Blanca le impone a un estado no dispuesto a aceptarlo. Cuando los terroristas aprovechan esta situación para perpetrar un atentado, las consecuencias superan con creces el "peor accidente razonablemente previsible" del DOE. (Como afirmó Einstein, "la fisión del átomo cambió todo, salvo nuestro modo de pensar, y así nos encaminamos a una catástrofe sin precedentes".)
La historia incorpora interesantes interacciones con hechos reales. El gobernador de Carolina del Sur amenazó, de hecho, con utilizar agentes estatales para bloquear los envíos de plutonio del DOE en la frontera en 2001. La descripción de la arrogancia del gobierno de EEUU refleja el modo en que éste trató a Nevada en relación con la montaña Yucca, y el secreto federal alude al modus operandi para transportar desechos radioactivos.
Gran parte de la novela gira alrededor de un juicio - al igual que los esfuerzos de las organizaciones de base de Michigan en 1999, que obtuvieron provisoriamente un mandamiento judicial en contra de un envío del DOE de plutonio enriquecido, de Los Alamos a Canadá, para su prueba como combustible en reactores. Algunas de las intrigas que parecen exageradas existen, lamentablemente, en la vida real: el espionaje en las oficinas de la ONU antes de la invasión norteamericana y británica a Irak; la intimidación y las vedettas personales en el más alto nivel de la Casa Blanca (como un operativo encubierto de la CIA en venganza de su "esposo" por revelar que la declaración de la administración Bush de que Irak consiguió uranio para armas nucleares de Níger estaba infundada). Una vez que los tribunales cedieron ante la presión del DOE en enero de 2000, el envío de Michigan a Canadá contó con una escolta militar no identificada y tiradores en los techos - probablemente marines de EEUU en suelo canadiense. El DOE y las autoridades canadienses hicieron posteriormente un imprudente puente aéreo en helicóptero con un contenedor autorizado para ser transportado sólo en camión, con el fin de sobrevolar una manifestación de indígenas nativos americanos que esperaba bloqueando la carretera en una reserva en Ontario. Como dicen, la verdad supera la ficción.
Barnett escribió proféticamente este libro mucho antes del atentado terrorista en los trenes de Madrid. Uno de los villanos de la novela reflexiona: "…si la seguridad del tren fuera tan insatisfactoria como la de los envíos de barras de combustible en Estados Unidos, tomar el plutonio no sería muy difícil…" Un protagonista, que cavila sobre la difícil situación de los veteranos atómicos norteamericanos, y los padres que vivían cerca de los campos de pruebas de armas nucleares (que confiaban en las garantías de la Comisión de Energía Atómica de EEUU de que la lluvia radiactiva era inocua) y le daban a sus hijos leche radioactiva en los '50, concluye: "…lo que me queda claro es que cuántos más secretos rodeen la manipulación del material nuclear, más posibilidades hay de que ocurran accidentes…" como el de Chelyabinsk y Chernobil.
Luchando contra la confusión del DOE con respecto a los peligros del transporte de plutonio enriquecido y desechos radioactivos de alto nivel, el protagonista observa: "…el Departamento simplemente les dijo a todos que no podría ocurrir un accidente. Evitaron el tema de qué significaría un accidente si sucediera". En realidad, así es cómo el establishment nuclear de EEUU en el gobierno y la industria intenta minimizar los posibles riesgos de accidentes graves y atentados terroristas que podrían ocurrir en muchos miles de camiones, trenes y barcazas con envíos atómicos que atravesarían 45 estados y el Distrito de Columbia de camino a Yucca. El año pasado, en este mundo demasiado real de peligros nucleares, la Comisión de Regulación Nuclear de EEUU señaló que los atentados terroristas en plantas nucleares son "demasiado especulativos" para considerarse durante los procedimientos de licencia y, mientras tanto, el DOE le garantiza al público que es muy improbable que ocurran erupciones volcánicas en el repositorio en Yucca (mientras se niega tercamente a considerar las catastróficas consecuencias que tendrían lugar si dicho desastre ocurriría).
Pese a que la novela es precisa en cuanto a los detalles técnicos, deberían hacerse algunas correcciones. La radiación alfa no puede penetrar los trajes de protección contra materiales peligrosos (aunque la radiación gamma y los neutrones ciertamente sí, y, si se inhalan o ingieren, las partículas alfa pueden producir daños graves). Los comprimidos de yodo, aunque protegen la glándula tiroidea humana contra gases de yodo radioactivo emanados durante el accidente de un reactor nuclear, resultarían inútiles contra el plutonio y otros productos de fisión liberados en un incendio de desechos radioactivos de alto nivel (disipado ya el gas de yodo radioactivo, cuya vida media es de ocho días). Por último, el uranio 238 no fisionable no puede utilizarse para fabricar armas nucleares, aunque el U 235 fisionable sí.
A Single Star nos hace recordar una historia de la vida real sobre la lucha contra el plan del repositorio en Yucca. Hace más de una década atrás, en una reunión pública, se hizo palpable la arrogancia del DOE hacia el estado de Nevada y los opositores ambientalistas del vertedero. Un defensor ambientalista le pasó una nota a un diputado del estado de Nevada. La nota decía: "¡Nevada debe separarse de la nación!" Este sentimiento encontró su expresión en la República Libre de Wendland (Gorleben, Alemania), blanco de un repositorio nuclear durante más de 25 años. En 1990, los habitantes de la isla Anmyeon evitaron que se construya en el lugar un basurero nuclear bloqueando el único puente que llevaba a la isla, ocupando el edificio del condado y la estación de policía, y proclamándose una república autónoma libre del gobierno de Corea del Sur (ver El Monitor Nuclear de WISE/NIRS 583.5492, "Repositorio de desechos nucleares en Corea del Sur"). La apasionante novela de Barnett también aborda la provocadora cuestión de la secesión. Aunque, una vez más, ¿quién es realmente el que provoca?
Fuente y contacto: Kevin Kamps, NIRS