publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 24 de octubre de 2003

DIÁLOGO DE BNFL CON REPRESENTANTES DE LOS INTERESES PÚBLICOS


Con frecuencia, se consulta a ONGs y organizaciones activistas que trabajan sobre la energía nuclear para pedirles su opinión respecto al problema del almacenamiento de desechos. "Dado el hecho de que ya existen desechos radioactivos - y de que seguirán estando por siglos - : ¿cuál es la mejor solución?", se pregunta comúnmente. Interrogante que la mayoría de las ONGs responde: "Hasta que no cese la producción de desechos, no trataremos de encontrar una 'solución'. Ante todo, deben dejar de generarse desechos". No obstante, pensamos que sería interesante publicar este artículo, debido a que ayuda a comprender cómo emprender el proceso hacia el encuentro de puntos en común.

(595.5555) David Lowry - Décadas de escuchar solamente al lobby pro nuclear dejaron al gobierno perdido y confuso, aunque existe una alternativa. El 15 de septiembre de este año, los estados miembros de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) se reunieron en la conferencia anual en Viena. En su discurso de apertura, el director general de la AIEA, Mohammed el-Baradei, señaló: "Respecto a la gestión a largo plazo del combustible gastado y los desechos radioactivos, estamos notando un lento pero continuo progreso".

Asimismo, observó que "en Europa, la Dirección General de Energía y Transporte de la Comisión Europea propuso recientemente una directiva que les exigiría a los estados miembros de la Unión Europea decidir sobre las sedes para emplazar repositorios antes del 2008, e inaugurar dichos repositorios antes del 2018".

¿Y la política del Reino Unido? El próximo mes, el gobierno del Reino Unido tendrá un nuevo organismo asesor nuclear que lo ayudará a planear y gestionar su estrategia de desechos nucleares. Se dice que alrededor de 400 personas presentaron solicitudes para ocupar los 12 cargos del Committee on Radioactive Waste Management (Comisión de Gestión de Desechos Radioactivos), entre ellas varios declarados críticos del plan de desechos nucleares implementado por el gobierno. ¿Se atreverán los ministros a designar a algunos de estos críticos?

Existen precedentes de partidarios de la industria nuclear que trabajan de la mano de sus opositores. Cinco años atrás, BNFL, golpeada por una negativa cobertura de prensa y devastada por la hostilidad pública hacia sus actividades relacionadas con el combustible nuclear, tomó una medida drástica. Convocó una gran reunión de "representantes de los intereses públicos" en un refugio rural , cerca de Chester, para discutir las actividades de BNFL, particularmente debido a que éstas afectan el medio ambiente. El ecléctico grupo identificó una serie de inquietudes (situando el reprocesamiento nuclear en primer término) y consideró que la "confianza" sería la cuestión clave a tratar en las futuras reuniones.

De este modo, se estableció el Diálogo Nacional de BNFL con representantes de los intereses públicos, y desde entonces se realizaron diversas reuniones integradas por una amplia variedad de partes interesadas: sindicalistas y directivos de BNFL; departamentos gubernamentales; autoridades locales; su principal cliente británico, British Energy; organismos reguladores, como el Nuclear Installations Inspectorate y la Environment Agency (y, luego de septiembre de 2001, la Office for Civil Nuclear Security); y expertos universitarios independientes, así como críticos ambientalistas locales, nacionales e internacionales.

El diálogo estuvo mediado desde un principio por Environment Council, entidad que se autodenomina organización benéfica independiente del Reino Unido, y reunió a personas de todos los sectores del comercio, las organizaciones no gubernamentales, el gobierno y la comunidad, con el fin de encontrar soluciones a largo plazo para los problemas ambientales. Las reuniones se celebran en lugares neutrales de propiedad de BNFL, principalmente en Manchester y Leeds.

Se prepararon colectivamente sustanciosos informes sobre desechos nucleares, emisiones radioactivas, transporte nuclear, empleo regional en West Cumbria y plutonio, y, más importante aún, estos informes se publicaron de forma completa en el sitio Web del Environment Council (www.the-environment-council.org.uk/docs/PuWG_report_mar_03.pdf), permitiéndole al público acceder a mucha información nueva.

Los debates actuales están centrados en la seguridad de las instalaciones nucleares y en el futuro comercial de BNFL tras la decisión gubernamental de dividir la empresa cuando se establezca el nuevo organismo semi-autónomo, la Nuclear Decommissioning Authority.

No todo ha sido tan sencillo, ya que varias organizaciones verdes, incluida Greenpeace, se retiraron de estas conversaciones para concentrarse en realizar campañas. No obstante, el resultado del diálogo ha sido sumamente interesante hasta la fecha. En marzo de este año, después de que se realizara un estudio conjunto durante 18 meses, se evaluó el futuro del plutonio. El estudio, de prácticamente 200 páginas, es el más exhaustivo en materia técnica, institucional y política de las opciones disponibles (ver El Monitor Nuclear de WISE/NIRS 587.5517: "Reino Unido: un grupo de trabajo publica un informe sobre el plutonio").

En respuesta a la eurodiputada verde Nuala Ahern, de Irlanda, la Comisión Europea elogió el estudio por ser "una útil contribución al continuo debate sobre la gestión a largo plazo de las reservas de plutonio separado", agregando que "la Comisión toma nota que de [BNFL] acepta, en términos generales, las recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre el Plutonio (PuWG) y planea trabajar activamente junto al gobierno británico y a otros representantes de los intereses públicos, para implementar dichas recomendaciones".

El informe revela, entre otras cosas, que BNFL tiene alrededor de 80.000 kilogramos de plutonio en Sellafield. Dado que una bomba nuclear puede ser construida con solo 5 kilogramos de plutonio, la existencia de tantas reservas representa un riesgo para la seguridad - una diminuta fracción de estas reservas en manos equivocadas podría causar una calamidad.

Para disminuir el riesgo, el grupo de trabajo propuso una innovadora estrategia de "inmovilización", que contrastó con la opción preferida de BNFL, consistente en reciclar el plutonio para convertirlo en combustible para reactores de mezcla de óxidos (MOX) de uranio y plutonio. Esta alternativa consiste, en cambio, en convertir el plutonio en una forma segura, preferentemente en una matriz cerámica, adecuada para el almacenamiento a largo plazo o su eventual disposición. El grupo de trabajo estableció la condición fundamental de que "deben existir amplias garantías de que el plutonio no pueda ser utilizado ilícitamente fuera del régimen de salvaguardas internacionales".

El diálogo no es un consuelo para los críticos ni un modo de crear apariencias favorables. Le brinda a BNFL perspectivas alternativas que la empresa no hubiese percibido y, además, les ofrece a los críticos y al público información y una base a partir de la cual elaborar ideas.

Por lo tanto, resultó alentador cuando se hizo una presentación del informe de plutonio, apenas fue publicado, ante el asesor especial de industria del primer ministro. Pero, curiosamente, en una respuesta por escrito dirigida, el 17 de julio, al parlamentario Llew Smith, Tony Blair declaró: "Que yo sepa, no recibí objeciones" sobre la futura gestión del plutonio. Es posible que BNFL esté intentando escuchar una amplia variedad de opiniones, no obstante, el gobierno británico es más difícil de penetrar.

¿Quién asesoraba sobre política nuclear y qué tan bueno fue el consejo? Las respuestas son deprimentes. La reciente conducta que asumió Michael Meacher, ex ministro de Medio Ambiente, suscita pensamientos similares. Además de causar revuelo con su opinión sobre los ataques al World Trade Center, Meacher formuló algunas preguntas delicadas sobre la gestión de desechos nucleares en Sellafield. Es una lástima que no haya presionado sobre estas preguntas cuando fue ministro y ocupaba una posición desde la cual podía modificar las cosas, no obstante, esto exige responder dos importantes preguntas: ¿Quién lo asesoraba sobre política de desechos nucleares y qué tan bueno fue el consejo?

Las respuestas son deprimentes. Queda claro que el asesor oficial del gobierno - el Radioactive Waste Management Advisory Committee - no les señaló a los ministros las tremendas y desastrosas implicaciones ambientales y económicas del reprocesamiento ininterrumpido. Por otra parte, la Environment Agency, cuya misión es proteger nuestro medio ambiente, no impidió que Sellafield siga liberando emisiones radioactivas innecesarias a aire y mar. Lo que falta es una voz crítica.

El gobierno tiene ahora una oportunidad de mejorar esta situación, cuando elija el mes que viene a los 12 miembros que conformarán el Committee on Radioactive Waste Management, y cuando se establezca el organismo semi-autónomo para el decomisionamiento nuclear.

El Diálogo Nacional de BNFL con los representantes de los intereses públicos ofrece un modelo valioso. Los ministros deberían dejar la histórica tendencia a favor de los asesores pro nucleares de miras estrechas, que les resultó tan perjudicial, y nombrar a una mayoría de expertos críticos. Tales críticos fueron tradicionalmente excluidos de organismos de este tipo, pero tienen mucha más capacidad para analizar y predecir el desarrollo de la industria nuclear que los promotores de la industria.

[Este artículo fue publicado en el periódico New Statesman del 29 de septiembre de 2003 y fue escrito por David Lowry, asesor de investigación ambiental independiente y miembro del Diálogo Nacional de BNFL con los representantes de los intereses públicos sobre los desechos nucleares].

Fuentes: New Statesman, 29 de septiembre de 2003

Contacto: WISE Ámsterdam (e-mail: wiseamster@antenna.nl)



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