publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 27 de junio de 2003
(589.5526) Amigos de la Tierra Europa – Los observadores esperan una situación larga y compleja que pondrá a prueba principios esenciales de la ley europea y que, sin lugar a dudas, estará sujeta a un alto grado de intromisión política de la mano de lobbistas nucleares en la industria nuclear y otros lugares. Lo que está en juego es el poder de la UE para hacer cumplir las leyes de competencia en el mercado de energía europeo, y, por lo tanto, el poner un freno o sancionar a las subsidiarias. ¿Se les permitirá a los partidarios de la industria nuclear continuar distorsionando el mercado otorgando, por ejemplo, inmensas sumas de rescate, cancelando deudas, y financiando costos de decomisionamiento y gestión de desechos a largo plazo?
British Energy, la empresa que genera un quinto de la electricidad del Reino Unido, apareció en primera plana en septiembre pasado cuando dio a conocer que se quedaría inminentemente sin efectivo. La empresa declaró que si no recibía rápidamente asistencia, tendría que ser intervenida. En conversaciones de emergencia, el gobierno del Reino Unido ofreció un préstamo a corto plazo por £ 650 millones (US$ 1,06 mil millones), mientras que la empresa y funcionarios trataban de resolver qué hacer a largo plazo. (Ver El Monitor Nuclear de WISE/NIRS 578.5468: "Exorbitantes subsidios estatales para mantener a flote a British Energy" y 583.5490: "División de British Energy").
Luego de dos meses de negociaciones secretas, y en anuncios simultáneos al Parlamento y la Bolsa de Valores de Londres, se reveló una detallada propuesta de reestructuración (ver recuadro). Este paquete fue remitido a la Comisión Europea, la cual tiene hasta 18 meses (o dos años a partir de la crisis inicial) para decidir si lo aprobará, enmendará o rechazará.
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Paquete de reestructuración propuesto para BE:
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Al decidir sobre este caso, el potencial dilema que enfrentan los funcionarios de Bruselas se remonta a los niveles superiores de la ley europea. Por un lado, conforme al principal Tratado de Roma, enmendado a lo largo de los años, el concepto de un único mercado basado en la competencia sin distorsiones está claramente establecido y comprendido. Se prohíben los asesores estatales, aunque las excepciones pueden justificarse para obtener una aprobación. Los demás participantes de un mercado determinado pueden esperar algún tipo de compensación si se encuentran en desventaja.
Por otro lado, el "otro" Tratado de Roma, el Tratado de Euratom, también creado en 1957, todavía exige el "rápido crecimiento y establecimiento" de la industria nuclear, otorgándole un estado preferencial en la ley primaria de la UE. Este razonamiento puede parecer exagerado, debido a que frecuentemente se considera a Euratom demasiado desactualizado para ser relevante. No obstante, durante recientes debates sobre modificaciones a las directivas de gas y electricidad de la UE (todas orientadas a preparar el terreno para seguir liberalizando el mercado), funcionarios de la Comisión Europea se basaron en Euratom para proteger la exposición a riesgos de la energía nuclear en el área comercial. Ésta es una tendencia que podría crecer rápidamente, y, por lo tanto, debería ser controlada cuanto antes.
Las investigaciones del fracaso de British Energy (BE) realizadas en Bruselas podrían ser igualadas por las de Londres. El alto nivel de subsidios públicos implica la inspección por parte de la Oficina de Auditoria Nacional del Reino Unido y otros organismos similares. "¿Son las propuestas rentables?" es actualmente una pregunta clave, en especial cuando uno recuerda que el acuerdo para reprocesar combustible gastado de BE permanece sin cambios en todos los aspectos prácticos. El reprocesamiento es indudablemente caro e innecesario. La pregunta de por qué los contribuyentes británicos deben financiarlo todavía no fue respondida. Se podrían ahorrar de £ 1 a 2 mil millones (US$ 1,6 a 3,2 mil millones) en diez años, y desviar estos fondos a opciones de energías "verdes" o a otros sectores del gasto público.
El Reino Unido sostiene además que tuvo que rescatar a BE para garantizar el suministro energético, aunque esto fue refutado por los principales partidos de oposición y las ONGs. Aunque el gobierno y el ente regulador confirmaron que se realizó un estudio de seguridad del suministro eléctrico, rehusaron publicar información al respecto. El gobierno británico utilizará como principal argumento el hecho de garantizar el suministro, pero también se servirá de este motivo para ocultar otros problemas más embarazosos como el reprocesamiento.
Este mes, las dificultades de BE se acrecentaron cuando anunció una pérdida anual de £ 4.290 millones (US$ 7 mil millones), la peor en toda su historia. Aunque se esperaban estas pérdidas debido a la depreciación de los valores de la planta (£ 3.740 millones, o US$ 6,09 mil millones), las pérdidas de la explotación alcanzaron una cifra récord de £ 130 millones (US$ 211 millones), igualando un modelo de pérdidas ahora bien establecido por BNFL.
Resulta interesante mencionar además los altos honorarios que se les paga a los asesores "profesionales" que llevan a cabo la reestructuración. El total asciende hasta la fecha a £ 35 millones (US$ 57 millones), superando el valor de todas las acciones de BE, las cuales se comercian a solo 4 peniques (7 centavos de dólar) cada una.
El intento de venta de Amergen en EEUU por parte de BE también encontró obstáculos. Los ministros británicos le otorgaron a BE una prórroga para completar el repositorio que tendría que haber sido concluido antes del 30 de junio de 2003. No obstante, todavía no hay ningún comprador a la vista.
La simple conclusión a la que se puede llegar es que, aunque se apartó la atención de la mayoría de los medios, BE todavía está lejos de quedar libre de toda culpa. Si la reestructuración fracasa, la empresa será intervenida, y como consecuencia, el gobierno del Reino Unido y los contribuyentes serán quienes paguen el pato. La difícil, algunos dicen imposible, relación entre la energía nuclear y el área comercial volverá a estar en primer plano.
Fuente y contacto: Mark Johnston,
coordinador de campañas nucleares de Amigos de la Tierra Europa
Teléfono: + 44 79 7331 9249
e-mail: abolish.euratom@foeeurope.org
Web: www.foeeurope.org