publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 25 de abril de 2003
(586.5512) Bellona Foundation – Minatom, el Ministerio de Energía Nuclear ruso, le pagará a Irán por la devolución del combustible gastado de la central nuclear Bushehr, la cual está siendo construida por Rusia en Irán. Rusia se comprometió además a suministrar combustible nuevo para el reactor.
"Los iraníes creen – y nosotros le damos una razón para ello – que el hecho de que compren el combustible de Rusia los hace propietarios de éste, aunque nuestro país tenga que pagar por el combustible irradiado", señaló en una reciente reunión informativa Aleksandr Rumyantsev, ministro de Energía Nuclear ruso, según informó la agencia de prensa ITAR-TASS.
Rusia suministrará el combustible nuclear para el reactor Bushehr, el cual será puesto en marcha una vez que se termine de construir la central y finalicen los acuerdos de exportación. Se espera que la planta esté lista para cargar el combustible a fines de 2003, aunque algunos expertos creen que esta fecha es demasiado optimista.
Tensa relación entre Rusia y los Estados Unidos por la construcción de Bushehr
El hecho de que Rusia construya la central nuclear Bushehr enfureció a los Estados Unidos, cuyos funcionarios afirman que Irán pretende desarrollar un programa de armas nucleares. Rusia negó las acusaciones, haciendo hincapié en que el programa nuclear de Irán tiene fines pacíficos.
No obstante, durante los últimos meses, Minatom tuvo que admitir que quizá pueda haber inconvenientes al confrontarse con los concluyentes hechos que demostraron las actividades nucleares que se desarrollan en Irán. [ver también: El Monitor Nuclear de WISE/NIRS 584.5496 Programa nuclear de Irán
Haciendo referencia a informes de prensa que señalaban que Irán construyó una cascada piloto de 150 a 200 centrifugadoras para el enriquecimiento del uranio, así como edificios para albergar tales centrifugadores en una de sus instalaciones nucleares, Rumyantsev afirmó: "Si esto fuera verdad, estas centrifugadoras enriquecerían el uranio hasta hacerlo apto para la construcción de armas nucleares, en cuyo caso la situación no podría ser menos que alarmante".
Sin embargo, Rumyantsev también se defendió de las acusaciones de Estados Unidos, declarando que Irán estaba utilizando tecnología de una empresa con sede en EEUU. "Por un lado, EEUU critica a Irán y a Rusia por su cooperación en el proyecto de la central nuclear, pero, por otro lado, una empresa estadounidense le está ayudando a los iraníes a construir una poderosa planta de enriquecimiento de uranio", dijo Rumyantsev, según información de la agencia ITAR-TASS.
El proyecto de Rusia en Irán socava los planes de importación de combustible gastado
La breve declaración de Rumyantsev de que Rusia le pagará a Irán por la devolución del combustible gastado implica que, además de los inconvenientes con EEUU, existen otros problemas.
Hace tiempo ya que Minatom aboga por el proyecto de importar combustible gastado para su almacenamiento y reprocesamiento, aduciendo que esto puede producir ganancias de hasta US$ 20 mil millones, suponiendo que ingresen al país 20.000 toneladas de combustible. En julio de 2001, el presidente de la asamblea legislativa rusa aprobó el polémico paquete legislativo a favor de la importación.
No obstante, desde la aprobación de dicho paquete, no hubo flujo de dinero proveniente de la importación. Sí hubo algunos envíos desde los países de Europa Oriental, los cuales operan reactores de diseño soviético. Pero el precio por los envíos fue mucho más bajo que el que había sugerido Minatom durante la campaña de relaciones públicas realizada en la Duma, para asegurar la aprobación de las leyes de importación.
Países como Ucrania tuvieron dificultades para cubrir incluso estos bajos costos por los servicios rusos. Unos meses atrás, Ucrania le debía a Rusia US$ 9 millones por un envío de combustible gastado para su almacenamiento en Zheleznogorsk, condado de Krasnoyarsk, en la Siberia occidental.
Otros países, en particular los asiáticos, que Minatom considera mercados atractivos para ofrecer estos servicios, no pueden enviar combustible gastado a Rusia sin el consentimiento de EEUU, debido a que este país tiene derechos sobre el 80% de todo el combustible gastado del mundo, según cálculos aproximados.
Hasta la fecha, Estados Unidos no mostró interés en otorgarle a Rusia el derecho a importar combustible. No obstante, según algunas declaraciones provenientes del Departamento de Estado, el gobierno estadounidense podría considerar esa opción, dado que Moscú retiró su apoyo nuclear a Irán.
Minatom negó hasta ahora haber recibido dicha propuesta, pero al mismo tiempo se mostró más cauto en negar abiertamente los fines armamentísticos de Irán como lo había hecho antes.
El alquiler con opción de compra del combustible gastado tampoco parece ser una buena opción
En vista de que no se concretaban las ganancias de US$ 20 mil millones, Minatom se quejó por la alta competencia que existe en el "mercado del combustible nuclear gastado internacional", en el cual "Rusia no es bienvenido" y comenzó a trabajar desde una perspectiva más realista. La alternativa que se consideró fue alquilar con opción de compra el combustible gastado a las centrales nucleares de otros países y, una vez que el combustible esté quemado, volver a tomarlo para almacenarlo y reprocesarlo.
Dicho acuerdo podría ser muy lucrativo para muchos países que operan centrales nucleares. Las prácticas actuales sugieren que una vez que un país compra combustible nuclear, éste permanece en ese país, el cual debe asegurar su almacenamiento seguro. La gestión del combustible nuclear gastado es una actividad arriesgada y muy costosa. Si Rusia se lleva el combustible para siempre, todos quedarán contentos.
Esta opción es incluso mejor que enviar el combustible gastado para su reprocesamiento al Reino Unido o Francia, los dos países que intentan lucrar en vano ofreciendo dicho servicio. En primer lugar, esta última opción es más costosa, y, por otro lado, los desechos generados durante el reprocesamiento tienen que enviarse de regreso al país de origen. El plan ruso de alquiler con opción de compra contempla además el tratamiento de los desechos.
No obstante, por alguna razón, dicho plan no parece funcionar bien en el caso de Irán. Rusia tendrá que pagarle a Irán por la devolución de su propio combustible. Uno puede preguntarse qué motiva la postura de Irán y la disposición rusa a ceder a tal reclamo.
La respuesta puede ser la mala administración de los contratos por parte de Minatom, el cual no pudo resolver adecuadamente la alternativa de alquiler con opción de compra. O quizá las condiciones que impuso Irán, que Minatom no tuvo más remedio que aceptar.
Después de que Greenpeace hiciera públicos los documentos contractuales firmados entre ambos países, en los cuales no estaba estipulada la devolución del combustible gastado, Minatom declaró que dicho combustible no permanecería en Irán. Este hecho le dio más argumentos a Estados Unidos para criticar la cooperación nuclear rusa. Por lo tanto, Minatom tuvo que prometer firmemente que Irán no se quedaría con el combustible, el cual podría ser utilizado para fabricar armas de destrucción masiva.
Los iraníes decidieron por su parte aprovecharse de esta situación o dificultarle a Minatom la devolución del combustible.
Por otro lado, la cuestión de la devolución del combustible pasó a segundo plano cuando Irán declaró sus intenciones de desarrollar su propio ciclo de combustible. Funcionarios iraníes declararon que dicho ciclo de combustible tendría "puramente fines pacíficos", aunque EEUU no quedó convencido de ello.
Se desconoce la información de los demás proyectos de Minatom relacionados con el combustible gastado, como los que se están desarrollando en China o la India. Aunque, sirviéndose del ejemplo iraní, incluso la alternativa del alquiler con opción de compra no parece superar el plan original de importación que había sido promovido por Minatom.
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