publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 31 de enero de 2002
Liberan a Pasko. El 23 de enero, Grigory Pasko, periodista y demandante ambientalista ruso, obtuvo finalmente una audiencia en Ussuriysk, Lejano Oriente ruso, en la que se decidió su libertad condicional. En diciembre de 2001, Pasko fue acusado de traición y condenado a 4 años de trabajos forzados, luego de que pasara cintas de video en los medios japoneses, en las que se podía apreciar cómo la Flota del Pacífico rusa vertía ilegalmente desechos nucleares al Mar de Japón. Pasko trabajará ahora como redactor jefe de Ecology and Rights, revista en ruso de Bellona Foundation. Todavía está apelando por su caso ante la Suprema Corte de Rusia. Vladimir Slivyak de WISE Rusia dijo: "Esperamos que con el caso de Pasko, terminen para siempre los ataques del FSB [servicio secreto] a los activistas antinucleares ". (para más información sobre el caso Pasko, ver WISE/NIRS Nuclear Monitor 561.5363, "Amnesty adopts Pasko"). www.bellona.org, 23 y 27 de enero de 2003; e-mail de WISE Rusia, 24 de enero de 2003
Nevada presenta un expediente sobre Yucca. El 27 de enero de 2003, el estado de Nevada presentó un expediente de 75 páginas ante el Tribunal de Apelación de Washington, D.C., relacionado con un juicio que entabló contra la Comisión de Regulación Nuclear (NRC) de EEUU. La demanda es una de las cinco que presentó Nevada en un intento por evitar que la montaña Yucca se convierta en el vertedero de desechos nucleares de alto nivel del país. La misma contiene elementos de las otras cuatro demandas, entabladas contra el Departamento de Energía, el secretario de Energía Spencer Abraham, el presidente Bush y la Agencia de Protección del Medio Ambiente. Nevada presentó una objeción constitucional por separado, argumentando que el gobierno federal no puede obligar a un solo estado a aceptar desechos nucleares de otros 31 estados. Las Vegas Sun, 28 de enero de 2003
Víctima mortal en Sellafield. El 9 de enero de 2003, un trabajador murió al caer dentro de la chimenea Nº 1 del reactor Windscale Pile. La víctima formaba parte de un grupo de contratistas que estaban descontaminando la chimenea por la cual se habían diseminado sustancias radioactivas durante el infame incendio de Windscale en 1957. El empleado quedó desprendido de su arnés de seguridad mientras bajaba vigas de metal, y cayó desde una altura de 100 metros. Su cuerpo fue descontaminado antes de que personal vestido completamente con ropas protectoras pudiera sacarlo de la chimenea. CORE Briefing, 16 de enero de 2003
Más corrosión. Al igual que en Davis-Besse, se descubrieron más casos de corrosión por ácido bórico - aunque en una escala menor - en otros dos reactores estadounidenses: Sequoyah-2, de Tennessee y Comanche Peak-1, de Tejas. En Sequoyah-2, el ácido bórico carcomió el metal un tercio de centímetro, mientras que en Comanche Peak-1 se dijo que la corrosión no fue suficiente como para medirla. Estos dos nuevos hallazgos constituyen la continuación de un incidente similar ocurrido en Suiza en 1971 (ver El Monitor Nuclear de WISE/NIRS 581.5477, "Incidente en Suiza demuestra que ya existía un precedente para el agujero encontrado en Davis-Besse"). Toledo Blade, 22 de enero de 2003
La Comisión Europea adopta el "paquete legislativo de energía nuclear". El 30 de enero de 2003, la Comisión Europea adoptó el llamado "paquete legislativo de energía nuclear", el cual establece dos directrices sobre asuntos nucleares, (ver El Monitor Nuclear de WISE/NIRS 574.5442, "Euratom y el ‘paquete legislativo de energía nuclear’ de la UE"). Una directriz exige una "propuesta" común sobre la seguridad de las plantas nucleoeléctricas, mientras que la otra atañe a los desechos nucleares. El problema más polémico es el de los plazos establecidos para la construcción de los repositorios - 2018 para los de residuos de alto nivel, y 2013 para los de residuos de nivel bajo y corta vida - debido a que algunos países no podrán cumplir con estos plazos. No obstante, Derek Taylor, director general de Energía y Transporte de material radioactivo de la Comisión Europea, tiene una novedosa solución de "despilfarro" para los países que se enfrentan con la oposición pública a los vertederos de desechos: aunque los países tienen que construir los vertederos, "en ningún lugar [de la directriz] se menciona que tienen que colocar los desechos bajo tierra". Comunicado de prensa de la Comisión Europea, 30 de enero de 2003; Nucleonics Week, 16 de enero de 2003
Asleep at the Geiger Counter, Sidney Goodman, P.E., M.S.M.E., [siglas de Master of Science in Mechanical Engineering, (poseedor de una maestría de Ciencias en Ingeniería Mecánica)], Blue Dolphin Press, Nevada City, California, 2002, 255 páginas, US$ 16,95.
El libro puede solicitarse en línea en www.bluedolphinpublishing.com, o al teléfono 1- 800-643-0765 (Estados Unidos).
Sidney Goodman cuenta las cosas sin rodeos. Expone los argumentos contra la energía nuclear, las armas y los peligrosos programas de residuos basándose en una larga vida de experiencia, sin ningún tipo de restricciones. Goodman, ingeniero con más de cuatro décadas de experiencia en la investigación y el desarrollo de productos para la energía comercial, industrial, aeroespacial y hogareña, ofrece una vívida perspectiva general de la era nuclear. Entendido en asuntos relacionados con la energía y las armas nucleares, Goodman nos deslumbra con una serie de hechos y relatos que se entrelazan para conformar una historia viva, que se extiende hasta los actuales peligros que presentan los nuevos reactores nucleares. También aborda el problema de la creciente utilización del uranio empobrecido en guerras peleadas por la obtención de combustibles fósiles (cuando se podría prescindir de estos recursos energéticos mediante la eficiencia energética y las energías renovables), la irradiación de alimentos, el "reciclado" de residuos radioactivos que luego se convierten en objetos de uso cotidiano, y los continuos subsidios gubernamentales para una industria que, de otro modo, sería insostenible.
Se basa en la política, la ciencia y la historia para justificar sus argumentos. Escudriña asuntos tales como la verdadera razón que motivó el bombardeo sobre Hiroshima y Nagasaki, y la inconsistencia de los estudios referidos a los efectos sobre la salud de las víctimas de ese holocausto. Hay un capítulo dedicado a los demandantes y científicos que enfrentaron y enfrentan a la clase dirigente pro-nuclear. Goodman señala el origen y la imperfección de algunas de las más irritantes mentiras de la industria nuclear. Mediante una simple matemática y sentido común, explica cómo se genera tan poca energía por tonelada de uranio o cuánta radiación más se libera en la producción de la energía nuclear que en la del carbón. Señala, entre otras cosas, que la confianza en la energía nuclear no hace que EEUU sea independiente en materia energética, que las personas y los animales sufren y mueren como consecuencia de la energía nuclear (como ocurrió en Three Mile Island), que el transporte de sustancias nucleares es peligroso o que el riesgo de que ocurran accidentes o atentados terroristas es mucho mayor del que se piensa. El dedicado activista Sidney Goodman ofrece además sugerencias para cambios de política y acciones correctivas. Los lectores que recién abordan este tema obtendrán un claro panorama del mismo, mientras que aquellos que ya trabajan por una energía segura probablemente encontrarán un reconocimiento por sus esfuerzos en alguna parte del libro.
Diane D’Arrigo, NIRS (dianed@nirs.org)
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