publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 4 de octubre de 2002
(574.5444) Jim Green - Parkinson estuvo involucrado en la última "limpieza" que se realizó en el emplazamiento de prueba de armas nucleares en Maralinga, sur de Australia, el cual estaba contaminado a raíz de la serie de pruebas nucleares que había llevado a cabo Gran Bretaña en el período de 1956-63. El ingeniero nuclear cumplió la función de representante del gobierno federal en el proyecto desde 1993 hasta enero de 1998, cuando fue retirado del mismo después de que criticara la mala gestión y los recortes presupuestarios. Durante los dos años siguientes, Parkinson asesoró a los propietarios originales, el pueblo aborigen Maralinga Tjarutja, y desde entonces adoptó el papel de demandante público.
Recientemente los medios se interesaron por la problemática "limpieza" de Maralinga. El 21 de agosto, se aprobó una resolución en el Senado federal, la cual "insta al gobierno a desenterrar los desechos de Maralinga, clasificarlos, y utilizar un método más seguro y duradero para almacenarlos".
La primera fase de la "limpieza" consistió en acumular un gran volumen de tierra contaminada para después enterrarla. Durante esta fase del proyecto, no se eliminó el polvo de manera adecuada, como quedó demostrado en fotografías y en el registro filmado del gobierno. El 3 de mayo de 2000, Malcolm Farrow, un burócrata del gobierno federal, dijo en una sesión del Senado que se habían dispersado "algunos gramos" de polvo contaminado, (que en realidad fueron millones de gramos, miles de toneladas). En varias ocasiones tuvieron que suspenderse los trabajos debido a las densas nubes de polvo que obstruían la visión. Las nubes de polvo llegaron a ser tan densas, que al menos en una oportunidad tuvieron que ser evacuadas las instalaciones del área adyacente, que se encontraban a un kilómetro del lugar de trabajo.
Vitrificación de los desechos contaminados
La eliminación del polvo se mejoró notablemente recién después de que se completó la fase de acumulación de tierra y entierro. Aunque todavía se avecinaban serios problemas. La segunda fase de la "limpieza" consistió en arrojar desechos contaminados con plutonio en y alrededor de pozos.
Entre los desechos más preocupantes se encontraban los provenientes de las 15 pruebas "Vixen B", las cuales habían sido llevadas a cabo en el período de 1961 a 1963, en una localidad de Maralinga llamada Taranaki. Durante estas pruebas "menores", se hicieron detonar bombas que no explotaban de la misma manera que las bombas atómicas. Simplemente se fusionaba plutonio con uranio y se lo disparaba al aire para que se disperse a lo largo y a lo ancho. Irónicamente, estas pruebas "menores" ocasionaron mucha más contaminación local que la que produjeron las explosiones atómicas de 1956-57, cuya potencia oscilaba entre 1 y 27 kilotones.
Uno de los legados de las pruebas Vixen B fue la gran cantidad de toneladas de desechos contaminados, como vigas de acero, cables, ladrillos de plomo y plataformas de lanzamiento de concreto. El gobierno decidió tratar estos desechos por medio de la vitrificación in situ(ISV), un tratamiento térmico que emplea electricidad para convertir el suelo y el contenido del pozo en roca dura, similar al vidrio, la cual contiene e inmoviliza el plutonio por miles de años. Se decidió utilizar este método para tratar los 21 pozos de desechos de Taranaki, y más tarde se firmó un contrato con la compañía estadounidense Geosafe para que realice este trabajo. La vitrificación in situ comenzó a realizarse en mayo de 1998.
Recortes presupuestarios
Antes de que empezaran los trabajos de vitrificación, se descubrió que existía un volumen de desechos en y alrededor de los pozos superior al estimado, y que, como consecuencia de esto, se elevarían los costos de ISV. En septiembre de 1998, el gobierno federal anunció que continuaría con la ISV solamente en algunos de los pozos de Taranki; en los demás pozos simplemente se realizarían los trabajos de clasificación y relleno.
Según Parkinson: "Sorprendentemente, el criterio de clasificación se basó en el tamaño y no en el nivel de radioactividad; se vitrificaron los pedazos más grandes mientras que los más pequeños y la tierra fueron enterrados. La cosa más radioactiva que vi en Maralinga hizo que los monitores se vuelvan locos a unos metros distancia. Era una esfera de aproximadamente un milímetro de diámetro".
En 1999, se concluyeron los trabajos de vitrificación y se continuó simplemente con el entierro de los desechos contaminados. Las afirmaciones de que esta decisión estaba motivada por los recortes presupuestarios continúan provocando fuertes reacciones. El 3 de mayo de 2000, durante una sesión del Senado, el ex ministro de Ciencia Nick Minchin negó la "insidiosa sugerencia que pulula por los medios que da a entender que esta decisión se tomó por razones financieras".
En una carta del 19 de agosto publicada en the Australian Financial Review(AFR), Peter McGauran, el actual ministro de Ciencia, dijo que "son completamente erróneos los dichos que afirman que el gobierno pretende hacer recortes en Maralinga y por esta razón abandonar el proceso de vitrificación". Aunque es evidente que fueron los recortes los que motivaron la decisión de terminar con la ISV, punto que quedó aclarado en las cartas que se publicaron en la AFR al día siguiente (junto con una caricatura del ministro de Ciencia con una larga nariz de Pinocho por decir mentiras sobre Maralinga). Inalterable, McGauran aclaró, en una carta de AFR del 22 de agosto, que: "Es bochornoso sugerir que la vitrificación in situ fue abandonada por cuestiones financieras..."
El hecho de que la decisión de terminar con el trabajo de ISV se debió casi únicamente a una cuestión económica salta a la vista si se miran los documentos del proyecto de Maralinga. Mencionaremos algunos ejemplos:
El gobierno dio algunas razones falsas para justificar la finalización de los trabajos de vitrificación, incluyendo supuestos motivos de seguridad. El 21 de marzo de 1999, se produjo una explosión mientras se trabajaba en la vitrificación de un pozo de Taranaki. Según lo que escribió Parkinson en la revista Medicine and Global Survival de la IPPNW, correspondiente a febrero de 2002, "el gobierno utilizó este incidente como una excusa para cancelar el contrato de la ISV... Esta decisión se tomó mucho antes de que se completara la investigación del incidente. El gobierno afirmó no estar seguro de que el accidente haya sido causado por el tratamiento de vitrificación, aunque tanto el informe de la investigación como la auditoria del mismo coincidían en que el origen provenía de algo en el pozo, no del tratamiento en sí".
El gobierno afirmó falsamente que Geosafe no estaba preparado para continuar con la ISV después de la explosión. También afirmó que se abandonó la vitrificación porque los pozos de Taranaki no estaban tan contaminados con plutonio como se había pensado inicialmente (aunque según cálculos confiables, había entre 1 y 5 kilogramos de plutonio). El gobierno afirmó además, otra vez falsamente, que los Maralinga Tjarutja estaban de acuerdo con su decisión de terminar con el trabajo de vitrificación.
Entierro superficial
Una vez que se abandonó la vitrificación, los desechos de los pozos que no habían sido tratados fueron colocados en una zanja de poca profundidad y cubiertos con solo unos metros de tierra. La zanja no estaba forrada y el suelo era completamente inadecuado - piedra caliza y dolomita con muchas grietas y fisuras.
La vitrificación in situ fue descripta como la "mejor práctica del mundo", pero en 1999 se rescribió la historia, y ahora el gobierno considera el entierro superficial de desechos contaminados con plutonio como la mejor práctica. Aunque, lejos de ser la mejor práctica del mundo, el entierro superficial de desechos radioactivos de larga vida constituye claramente una violación de los propios principios del gobierno, que afirman que este tipo de desechos debe ser dispuesto en un emplazamiento geológico profundo y adecuado. Esta práctica ni siquiera sería aceptada en países como EEUU o el Reino Unido.
Otra estratagema que utilizó el gobierno fue la de fingir que los desechos habían sido enterrados profundamente, aunque están solo a unos metros de la superficie. El entierro no es de ninguna manera "profundo", sin importar la vaguedad de este término. El gobierno inventó una categoría híbrida para el término "profundo", para referirse al entierro a unos pocos metros de la superficie.
Remediación
El gran volumen de desechos enterrados en Taranaki requiera ciertamente de una remediación, ya sea por medio de un tratamiento de ISV o mediante el confinamiento con concreto. Todavía existen posibilidades de que se efectúe una remediación en Maralinga, especialmente en las zonas de suelo contaminado más problemáticas. Se debe iniciar una investigación para determinar las medidas adecuadas.
No obstante, el gobierno federal persiste con la cantinela de que la "limpieza" es la mejor práctica del mundo. Cambiar de práctica requeriría realizar otra limpieza. La vuelta atrás y la limpieza harían peligrar la próxima acometida del gobierno en el sur de Australia - el vertedero de desechos radioactivos nacional. A su vez, las demoras del proyecto del vertedero pondrían en peligro uno de los proyectos mimados del gobierno - el del nuevo reactor de "investigación" de Lucas Heights, en el sur de Sydney- (ver El Monitor Nuclear de WISE/NIRS 571.5427, "Tiembla el reactor en Sydney").
[Más información sobre Maralinga, incluyendo una colección de artículos escritos por Alan Parkinson, se encuentra disponible en www.geocities.com/jimgreen3.]
Fuente y contacto: Dr. Honoris Causa Jim Green
18 Rose St., Chippendale, NSW, 2008 Australia.
Tel: +61 2 9211 0805
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