publicado por el Monitor Nuclear de WISE/NIRS el 22 de marzo de 2002
(565.5389) Fundación Laka - El primer informe se concentró en las consecuencias radiológicas de la exposición al uranio empobrecido. No obstante, se limitó a las serias exposiciones en campos de batalla, y solo trató los riesgos de cáncer ignorando el hecho de que la radiación ionizante puede causar una amplia variedad de enfermedades, que pueden variar desde trastornos del sistema nervioso central y enfermedades cardiovasculares a trastornos relacionados con los efectos adversos sobre el sistema inmunológico, respiratorio y digestivo, las vías urinarias y los problemas con el sistema reproductivo. Esta, sin dudas, fue la omisión más grave del primer informe.
El segundo informe está dedicado a la toxicidad química del uranio empobrecido. Debido a la oleada de críticas, en una sesión pública, después de la publicación de la primera parte del informe, los autores agregaron ocho páginas en total(en el capítulo 3) que comprenden algunas otras consecuencias radiológicas de la contaminación interna con DU. El informe menciona los efectos adversos sobre el sistema inmunológico y las anomalías cromosómicas. Sin embargo, estos se calcularon utilizando modelos basados en altas dosis de exposición. Los autores no emplearon la bibliografía existente sobre la contaminación interna de baja dosis de radiación.
Otro punto que se destaca en este capítulo es la comparación entre los modelos de los peores casos de toxicidad química y la radiotoxicidad de los óxidos de uranio empobrecido. Esto se describió como si no hubiese interacción entre estos dos efectos dentro del cuerpo humano. Solamente este punto suscita serias dudas sobre el futuro informe recomendado por la Real Academia de las Ciencias, especialmente porque la posibilidad de una interacción sinérgica entre la toxicidad química y la radiotoxicidad no se menciona en el informe.
El informe de mayo de 2001 llegó a la conclusión de que los soldados de un tanque, que sobrevivieron a la embestida de un proyectil de DU, podrían duplicar el riesgo de morir a causa de cáncer de pulmón. El equipo de la Real Academia de las ciencias compuesto por 11 expertos llegó ahora a la conclusión de que los soldados que estuvieron en tanques embestidos por proyectiles(quienes en todo caso tienen pocas posibilidades de sobrevivir), o los que estuvieron limpiando los mismos, podrían estar envenenados con metales pesados, pero la mayoría de los soldados no asimilarían suficiente DU para dañar su riñón.
Las partículas de polvo de óxido de uranio, a las que están expuestos los veteranos de guerra y los civiles, consisten en una mezcla de óxidos de uranio con diferentes propiedades orgánicas y bioquímicas. Todas ellas son químicamente tóxicas así como radioactivas. Basados en los modelos actuales, los científicos a menudo trazan una división entre los óxidos de uranio solubles e insolubles. La mayoría de los óxidos solubles abandonan pronto el cuerpo, pero pueden representar una seria amenaza para el mismo. Los óxidos insolubles pueden provocar efectos crónicos sobre la salud cuando se inhalan esas partículas. Los óxidos solubles están relacionados con el envenenamiento químico agudo y atacan principalmente al riñón, los óxidos insolubles, en cambio, están relacionados con el envenenamiento radiológico crónico y atacan principalmente al pulmón.
Esta diferenciación, como explicó Malcolm Hooper, un químico médico de la Universidad de Sunderland que asesora a los veteranos de la Guerra del Golfo británicos, es sin embargo artificial, porque también hubo casos de cáncer de riñón en los veteranos de la Guerra del Golfo. Se le dijo a Hooper que tres de 3000 veteranos, hasta ahora evaluados por el programa del gobierno del Reino Unido, tienen cáncer de riñón. Esto constituye 12 veces el índice entre los civiles, e indica que la radiación emitida por el DU, así como su toxicidad química, están causando problemas. Hooper argumenta que "este [informe] es un intento de darle un visto bueno científico a la postura del gobierno, que es inaceptable".
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