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From November 13th untill the 24th in the year 2000, negotiatiors from 180 countries were together in The Hague. And didn't thrash out a solution to climate change.
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¿ NUCLEARIZAR EL CLIMA ?




Las últimas malas noticias sobre el calentamiento global: la amenaza del cambio climático se está empleando para ayudar a resucitar a la industria nuclear. ¡No debemos dejar que eso ocurra!

La industria nuclear se halla en estado terminal. Su extremadamente pobre rendimiento económico, un espantoso historial de seguridad, montañas cada vez mayores de residuos radiactivos y la amenaza de la proliferación de las armas nucleares han erosionado la confianza de la población y ya no se producen pedidos para nuevas plantas. Una de las últimas esperanzas de la industria nuclear consiste en explotar la preocupación sobre el cambio climático, postulándose a sí misma como una tecnología energética libre de emisiones de carbono. La industria nuclear, con el apoyo –entre otros- de los gobiernos de Estados Unidos de América, Francia, Reino Unido, Corea del Sur y Japón confía en ser incluida entre los llamados mecanismos flexibles del Protocolo de Kioto. De este modo la industria tendría acceso a una potencialmente significativa nueva fuente de financiación y credibilidad. La decisión sobre si las centrales nucleares pueden formar parte del Mecanismo de Desarrollo Limpio (CDM, en sus siglas inglesas) se tomará en noviembre en La Haya pero, desde luego, se cocinará antes.

Según quienes han seguido las negociaciones y debates desde dentro, la decisión sobre las reglas y estructura del CDM es uno de los temas más importantes y de mayor tensión política que se tratarán en La Haya. El CDM se ha diseñado para permitir que los países industrializados compensen sus objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero financiando proyectos en países en desarrollo que supongan reducción de emisiones en los mismos. La pregunta es, ¿qué tipo de tecnologías y prácticas son aceptables? Por supuesto que es muy cuestionable que los países que más contaminan persigan realizar acciones baratas y simples en esos países para no tener que modificar ni estilos de vida ni economías en su propia casa. Tal como lo plantea el gobierno holandés, que alojará la COP- 6, "reducir la emisión de una tonelada de CO2 en Holanda cuesta cerca de 20 dólares, mientras que hacer lo mismo en Africa solo cuesta entre 1 y 3 dólares. Y –atención- el trato beneficia a todos, porque las gentes de Africa –o de otro país del sur- recibirán tecnología moderna que les ayudará a combatir la pobreza".

Las organizaciones no gubernamentales y los movimientos populares de todo el globo están peleando no solo contra la estructura de los mecanismos flexibles sino también para, por lo menos, intentar mantener el CDM limpio y seguro.

La inclusión –o la exclusión- de las centrales nucleares en el CDM es uno de los temas más controvertidos que se negociarán en La Haya.

Países con una gran industria nuclear o con dificultades para reducir sus emisiones son los que más presionan: Canadá, Estados Unidos, Japón, Francia y Reino Unido. Les apoyan países que quieren seguir la vía nuclear, como China y la India, pero también otros más pequeños como Vietnam y Tailandia.

Los países en desarrollo son la clave para el futuro de la industria nuclear, pero hasta ahora la principal barrera para su acceso a esta tecnología es económica. Los elevados costes de capital de un nuevo reactor y el largo plazo de amortización lo impiden. Pero si se incluyeran los créditos previstos en el CDM, la situación podría cambiar. Por ejemplo, una central térmica de carbón de 700 MW emite cerca de 4,5 millones de toneladas de CO2 por año. Si en vez de ello se construyera una central nuclear, podría argumentarse que compensaría estas emisiones de CO2. El país receptor (China) conseguiría la central nuclear por muy poco dinero, el constructor de la central (AECL, Atomic Energy of Canada Ltd.) recibe su pago del gobierno (Canadá) que a su vez obtiene una reducción de sus emisiones de CO2 de 4,5 millones de toneladas por año.

Las ambiciones nucleares de China muestran gráficamente la amenaza potencial de un CDM que incluya la energía nuclear. El gobierno de Pekín espera si puede conseguir los beneficios de un CDM pro- nuclear antes de tomar una decisión sobre cuantas centrales nucleares adicionales construirá.

Vietnam también confía en un CDM favorable a la energía nuclear ya que así conseguiría a precio de saldo el reactor nuclear que siempre deseó de Rusia pero que nunca obtuvo.

Por supuesto, India también lo quiere. Con una creciente demanda de electricidad, una pobre industria nuclear doméstica y un ambicioso programa militar atómico, el cínico enfoque de los gobiernos occidentales con problemas para hacer frente al cambio climático le da esperanzas.

Incluir a la energía nuclear en la lista CDM de tecnologías aceptables retrotraerá toda la lucha contra esta energía a la situación en que estábamos hace 25 años. Por otro lado, si somos capaces de bloquear esta tentativa habrá muy pocas posibilidades de que quienes creen en esta industria vislumbren un futuro brillante. Los argumentos contra el empleo de las centrales nucleares como instrumento para hacer frente al cambio climático son fáciles de enumerar:

- La energía nuclear es peligrosa. La posibilidad de que ocurra un accidente nuclear ha descendido en los últimos años para las plantas nucleares más nuevas, pero los resultados de un accidente son devastadores. E incluso durante el funcionamiento normal una central nuclear contamina y mata al emitir bajos niveles de radiación.

- El ciclo del combustible nuclear –minería del uranio, transportes, extracción del uranio utilizable, transportes, enriquecimiento, transportes, fabricación de los elementos combustibles, transportes, central nuclear, transportes, reprocesamiento, transportes, almacenamiento de combustible irradiado/ fabricación de nuevos elementos combustibles, transportes- destroza la naturaleza, mata el sustento, cultura y esperanza de un futuro mejor para las personas, contamina a miles de seres humanos y cuesta una inimaginable cantidad de dinero.

- Ningún país en el mundo ha encontrado todavía una solución aceptable –en términos científicos, técnicos y políticos- para sus residuos radiactivos. Residuos que tendremos que cuidar durante miles de años. Hemos gastado billones de dólares en buscar un modo de desembarazarnos de ellos, hemos intentado lanzarlos hacia el Sol, los hemos vertido en el mar, hemos tratado de enterrarlos en el subsuelo marino, probamos de exportarlos a terceros países, intentamos solucionar el problema inventando nuevos sistemas para clasificarlos (sí ya no les llamamos residuos radiactivos son muchos más fáciles de gestionar ) pero seguirán ahí para los hijos de nuestros hijos.

- A pesar de que una central nuclear no emite CO2, la producción de electricidad de origen nuclear incluye necesariamente la minería del combustible, enriquecimiento, transporte, etc.

En todos estos pasos la energía que se consume procede mayoritariamente de combustibles fósiles. Si se tiene en cuenta el ciclo de vida completo la conclusión es clara: la energía nuclear puede ser cualquier cosa menos una forma de producción de electricidad libre de emisiones de CO2.

En resumen, ¿cual es el factor de emisiones de CO2 de la energía nuclear? Dependiendo de las fuentes existe una amplia gama de cifras, que van desde 34 a 230 gramos de CO2/ kWh. Cuando se compara con la generación de electricidad a partir de carbón, fuel- oil o gas, la energía nuclear presenta menores emisiones de CO2 , pero esta ventaja desaparece completamente al compararla con otras opciones energéticas como la mejora de la eficiencia, la cogeneración o las energías renovables.

La eficiencia económica es un elemento importante a considerar en la discusión. Cuanto más CO2 se evita por cada unidad monetaria gastada mayor es la eficiencia. En la práctica es bastante complicado obtener cifras fiables de sobre la eficiencia económica de las centrales nucleares, ya que las subvenciones gubernamentales no se reflejan en el coste del kWh nuclear. Si se omiten los costes para las mejoras necesarias en seguridad y para la gestión de los residuos radiactivos, el coste del kWh nuclear oscila entre 0,05 y 0,07 US$. Los informes sobre costes de producción de las distintas alternativas para generar electricidad ya muestran con claridad que no existen escenarios que contemplen una reducción de coste de la energía nuclear.

Los costes de reducción de las emisiones de CO2 pueden calcularse como el cociente entre la cantidad de emisiones de CO2 evitadas y la diferencia de coste entre la medida en cuestión y una opción de referencia, la más común de las cuales es una central térmica de carbón. Las centrales de gas a ciclo combinado, la eficiencia energética y las energías renovables muestran una eficiencia económica mucho mayor que la expansión de la energía nuclear. Incluso si se toman en consideración los costes más bajos de la energía nuclear para reducir las emisiones de CO2 y se comparan con la opción ecológica cogeneración y renovables- ésta ofrece unos costes de reducción de CO2 entre tres y cuatro veces mejores que los de la energía nuclear: 2,94 US$ por tonelada de CO2 para la opción ecológica frente a 8,82 US$ o 11,76 US$ por tonelada de CO2 para la opción nuclear.

Si el CDM apoya la energía nuclear colaborará inevitablemente a la amenaza de la proliferación.

Todas las centrales nucleares producen plutonio utilizable en armas atómicas. Una esfera de plutonio más pequeña que una pelota de tenis puede emplearse para fabricar un arma para matar a miles de personas. Dos de los países que más presionan para que el CDM incluya a la energía nuclear son China e India, ambos con programas atómicos muy activos.

Si la energía nuclear se incluye en el CDM drenará recursos de los países que no quieran desarrollar esta opción. Muchos estados del Pacífico, Africa y América Latina temen que en ese caso los créditos internacionales para proyectos intensivos en capital –la energía nuclear lo es, sin lugar a dudas- se concentren en países de elevado crecimiento como China, Corea del Sur e India. Para evitar este escenario buscan una garantía de que el CDM se estructurará de tal modo que asegure una distribución equitativa de los recursos entre todos los países en desarrollo. Autorizar a que las centrales nucleares formen parte del CDM ayudará a legitimar una industria moribunda a la que no restan argumentos para seguir existiendo.

Afortunadamente, tenemos amigos entre las partes negociadoras. Muy recientemente la Unión Europea ha tomado una posición que excluye la energía nuclear del CDM con el siguiente redactado:

"La COP- 6 debería adoptar una lista positiva de proyectos elegibles seguros y respetuosos con el medio ambiente, basados en fuentes de energía renovables, mejoras en la eficiencia energética y de gestión de la demanda en los campos de la energía y el transporte".

Sin embargo, este acuerdo solo es válido hasta la primera reunión de revisión del Protocolo tras su ratificación. Una propuesta par excluir explícitamente a la energía nuclear liderada por Irlanda y que contaba con el apoyo de por lo menos diez de los estados miembros se frustró por la resistencia de Francia, Reino Unido y Finlandia, que todavía pretende construir una nueva central nuclear, la quinta del país.

Pero incluso contando con este pequeño éxito, el camino hacia la victoria definitiva aún es largo. Es necesario presionar sobre los negociadores, seguir concienciando a la opinión pública, hemos de dejar bien claro que las centrales nucleares jamás serán aceptadas y que siempre provocarán turbulencias políticas y sociales, debemos convencer a los países potenciales compradores que la energía nuclear no será la solución a sus problemas energéticos y que, en todo caso, de un modo otro al final serán ellos quienes pagarán los costes reales de la energía nuclear, serán ellos quienes tendrán que hacerse cargo de los residuos radiactivos, la contaminación radiactiva en operación normal, los accidentes, etc.


El Servicio Mundial de Información sobre la Energía / World Information Service on Energy (WISE), con base en Amsterdam y oficinas en 13 países, junto con muchas otras ONGs, hará todo lo posible para impedir que se nuclearice el clima.

Además de todos los materiales que editaremos en octubre y noviembre, de la colaboración con los medios de comunicación y del apoyo al lobby antinuclear, el WISE tiene previsto organizar algunas acciones directas tanto en Lyon (Francia), donde se celebrará una reunión preparatoria a partir del lunes 11 de septiembre, como en la propia Holanda en noviembre.

Además, desde abril de este año [2000] se están recogiendo firmas de organizaciones no gubernamentales contra la nuclearización del clima. La petición para no incluir la energía nuclear entre las tecnologías susceptibles de participar en el CSD se puede suscribir en varios idiomas en http://www.antenna.nl/wise/csd/. Nuestro objetivo es conseguir que 1.000 ONGs de todo el mundo apoyen esta petición.

Septiembre 2000
Peer de Rijk
WISE Amsterdam


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